31 de julio de 2008

GNOMOS – ÁNGELES ECOLÓGICOS

A raíz de la canalización que he recibido esta madrugada de Oxdi, un Gnomo, me he puesto a tratar de conseguir la mayor cantidad posible de información, y voy a tratar de transmitir las partes más importantes.

Prof. Liliana Chelli
www.lilianachelli.com.ar/horoscopo.htm

Cada persona tiene su Duende y su Gnomo guardián, desde el nacimiento, así como tenemos un Ángel custodio, también en el momento de llegar a la tierra, tenemos un Duende y Gnomo, ya que estamos en la tierra y saben que vamos a necesitar su ayuda, y al ser los patronos de ella, saben las carencias humanas…. (Esta información me ayuda a no dudar de lo que he recibido)

Según muchos estudios realizados los Gnomos, Duendes y Hadas, NO son productos de la imaginación en mentes inquietas, ni de fábulas insistentes…. Existen en realidad, y sobran pruebas fotográficas e investigaciones y datos para dar fe de esto….hasta se los puede captar usando sismógrafos, la misma maquina que mide la intensidad, la hora y la fecha de los terremotos.

Recientemente se ha sabido que por el año 1200 de la era Cristiana, un sueco Frederik Ugarph, encontró una estatuilla de madera muy bien conservada en Noruega, la estatua tenia 15 cm. Sin contar el pedestal…y en este pedestal tenían grabadas las palabras NISSE, RIKTIG STORRELSE, que significa Gnomo estatura real…. Ugarph consiguió comprarla, ya que la posea una familia de pescadores muy pobres, y después de varios días de tratos llegaron a un arreglo….

Fueron varios análisis a los que sometió esta persona a dicha estatuilla, y una serie de análisis radiográficos han demostrado que la antigüedad de la estatua es de 2000 años de existencia… También debieron haberla tallado en las raíces de un árbol desconocido, y sumamente raro, la madera es de una dureza fabulosa, imposible de tallar en nuestra era, y con toda nuestra tecnología… Y se detecto también que tiene sus orígenes en la antigua Escandinava.

Hay miles de historias y de visualizaciones sobre estos seres, yo misma comienzo mis estudios a través de verlos desde niña, fue algo increíble y la inocencia y la pureza de los niños dejan ver cosas que jamás vería un adulto, pero cuesta que te crean, más aun viniendo de una familia de brujitos, a nadie le paso lo de verlos,…con los años me di cuenta que mas de un amiguito invisible de los niños, es un Duende…y cada 7 años, todo ser humano cambia, y la mente también, 7, 14, 21, son años claves, para seguir u olvidar… así comencé yo, a verlos cada vez mas y mas y poniendo en claro una sola cosa que mi vida estaría avocada a ellos y a demostrar su existencia, por eso cada vez mas se esta propagando el tema de Duendes y Gnomos, llegue hasta Xuxa a asesorar su filme Duendes, la película que fue la segunda mas vista en Rió de Janeiro, .. costó y mucho, ya que esta sociedad con su tecnología, entre comillas, se cree que lo comprende todo y lo único que hace, es autodestruirse, contaminando aguas, talando árboles, echando aborígenes de sus tierras, etc.

Nada mas protectores de la naturaleza que los Gnomos, por eso se han alejado tanto de los humanos…y nosotros mismos podemos hoy revindicar esto…solo creyendo en ellos, cuidando su habitad y cuidando mas todo nuestro hogar...” El Planeta”

Es que resulta difícil hablar de unos extraños seres que no son hombres, que no son Ángeles, que no son espíritus, pero que a la vez son todo eso y mucho mas…sin categorías, ni religión, solo la única verdad, la del amor y la de la fuerza de la naturaleza, fuerza que después de Dios y Jesús, es la mas grande… Sin embargo para que volvamos a creer en ellos y en sus mensajes a favor de la naturaleza, ellos han permitido poco a poco, que el humano pueda ingresar en el Mágico mundo de los Gnomos, y también llamado Elementales, o gente menuda, o seres de la Naturaleza, o como yo los llamo Ángeles ecológicos….

Su apariencia, según todas mis investigaciones, y la de varios profesionales de Madrid, con los que conjuntamente trabajamos, podemos decir, que la diferencia, que hay entre Gnomo y Duende, es muy marcada…

Gnomo. ES EL MAS VIEJECITO, PERO OJO, NO EL ENANITO DE Blanca Nieves, nada mas lejos que ello…ellos poseen una hermosa fealdad y no quieren estar cerca del humano, pero, si, ayudarlo mucho, a pesar de todo…, entonces comandan a los Duendes, los más jóvenes, para asistir al humano y estar entre nosotros.

Los Gnomos, están en las cuevas, en las montañas, trabajando en las piedras preciosas y dando vida y energía a nuestra Madre Tierra, son los enfermeros de la Tierra, y el humano su virus…por eso piden a gritos piedad, con la Tierra….no solo ellos sino también los aborígenes, quienes creen fehacientemente en estos seres, (y yo misma tengo el honor de ser Madrina del Cacique Toba Máximo Jorge), como hijos de la Pacha Mama…

DUENDES: Son mas joven, comandados por los Gnomos y los que están cerca nuestros y si lo queremos y los llamamos, están ahí, llenándonos de energía y ayudándonos en todo lo que les pidamos…

Los Gnomos, son los grandes cuidadores de las cosechas, las frutas, tienen la habilidad para resolver todo tipo de problemas, y ahí comandan a los Duendes para bajo los parámetros resolver todos los problemas….

Gnomo - De Wikipedia, la enciclopedia libre
Según las antiguas mitologías del Norte de Europa y ciertas doctrinas cabalísticas, los gnomos son cada uno de los enanos fantásticos o genios elementales de la Tierra, en cuyas entrañas moran trabajando en las minas custodiando los tesoros subterráneos y cuidando de los metales y piedras preciosas. El vocablo gnomo fue utilizado por el alquimista suizo Paracelso en su liber de nymphis, sylphis, pygmaeis et salamdris, et de caeteribues spiritibus, publicada en 1566. Su etimología no está clara procediendo para algunos de una mala traducción del latín medieval gnomus y del verbo griego que significa conocer. Para otros, sin embargo, derivaría del griego genomós que quiere decir terrestre.

Los gnomos forman un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños e invisibles, dotados de singular astucia que nació de la fantasía de los visionarios hebreos llamados
cabalistas. Los gnomos poseían la presciencia, conocían los secretos de la Tierra y eran el alma de ésta. Los autores de tan maravillosa doctrina aseguraban que el Aire, la Tierra, el Agua y el Fuego se agitaban merced a los seres invisibles que animaban estos elementos. Según los cabalistas, Dios asignó el imperio del fuego a la salamandra, el del aire a los silfos, el del agua a las ondinas y el de la Tierra, no en la superficie sino en el interior, a los gnomos.

Estos moraban en las fisuras metálicas del globo, en el interior de las grutas, llenas de estalactitas de maravilloso efecto. Eran los guardianes de las minas de oro y plata. Los gnomos, aunque no pertenecen propiamente a la
Mitología sino a la superstición, recuerdan a los telquines y a los cabiros, genios que representan el trabajo en los metales adorados por los griegos en localidades de naturaleza volcánica. Sin embargo, los mitólogos nada han dicho hasta ahora que sepamos de que pudiese haber relación entre esos personajes míticos de Grecia y los gnomos. Estos se repartieron con la filosofía pitagórica cabalística por todo el globo y aunque sufrieron varias modificaciones, según que se fueron acomodando a las distintas naturalezas de los pueblos, siempre conservaron el carácter de dueños del imperio de la Tierra y de guardianes de sus minas. La estatura de estos pequeños genios iba en progresión descendente hasta la más diminuta.

Etimología
Probablemente la palabra «gnomo» procede de una simple mala traducción en la que se unen la raíz del
latín medieval «gnomus» y el verbo griego «conocer». También se deriva o es una equivocada traducción de una palabra griega que significa «del, o procedente del mar», podría muy bien pensarse que significaba «de la tierra». De todos modos, el nombre resultante se empleó probablemente referido a una raza de gente menuda que se encuentra en las más remotas regiones del Hemisferio Boreal y singularmente en los Cárpatos. Estas gentes, hace ya muchos siglos, solían minar las canteras rocosas de las montañas, y de ahí que la leyenda popular pudiera decir que de ellas que, en realidad, habitaban en las entrañas de la tierra más bien que a la manera de los enanos o los aldaboneros. También se dice que estaban íntimamente relacionados con los lugares donde hay metales y piedras preciosas (¿de ahí la raíz griega que indica conocimiento?). Sin embargo, los antropólogos no hallan fundamento en las sugerencias de que estas gentes no hubieran podido pertenecer a nuestra raza. En los restos arqueológicos se han encontrado huesos de seres humanos y de animales, varios recipientes de cerámica y cristal, herramientas de metal, fragmentos de cuero y fibra, también piedras carbonizadas que se supone que han sido utilizadas en el fuego o alrededor de él. En otros lugares, se sabe también que una raza de «gente menuda», de pequeña estatura, habitaba en las cuevas que se abren a lo largo del Mediterráneo, en el sur de España. La existencia de estas gentes moradoras de las cavernas muy bien pudiera haber dado lugar a las historias de «gnomos». Sin embargo, es probable que la teoría más verosímil sea la de que la palabra «gnomo» vino a ser empleada en el idioma inglés a través de los escritos de Paracelso, el alquimista suizo del Siglo XVI. A Paracelso se le ha considerado diversamente como un sabio, un mago y un pícaro, pero evidentemente al hombre no le cabía duda sobre sus facultades, pues que se llamaba a sí mismo Paracelso para proclamar su superioridad sobre Aulius Cornelius Celsus, el célebre autor de De medicina.

Una de las obras de
Paracelso se titula Liber de numphis, sylphis, pygmaeis et salamandris et caeteribus spiritibus, y en ella expone la teoría de la existencia de cuatro seres espirituales: los silfos del aire, las salamandras del fuego, las ninfas del agua y los pigmeos de la tierra. Como escribía en latín, también denominaba a los pigmeos «gnomi», cuyo singular es «gnomus». Los «gnomo» de Paracelso podían desplazarse libremente por la tierra como los peces por el agua o los pájaros y animales terrestres por el aire. Sin embargo, se desconoce si él mismo creó la palabra «gnomo» o sencillamente la tomó de los escritos de un autor anterior.

La gnómida
Primitivamente, el gnomo era un ser bueno, aunque algo travieso, mas con el tiempo se hizo malo. Nunca fue hermoso y desde el
siglo XVI fue feo. Su mujer, la gnómida, era mucho más pequeña que él pero en cambio era muy hermosa: una dulce sonrisa mantenía siempre abierta en su boca pequeña, su voz recordaba al sonido sutil de las cuerdas de un arpa; su extraño vestido ofrecía mil reflejos y aumentaba su esplendor; sus diminutos pies blancos estaban calzados con unas babuchas formadas una de esmeralda, la otra, de rubí. Esta singular y misteriosa dama, silenciosa y taciturna por naturaleza, tenía por misión guardar los diamantes, las piedras preciosas y los cristales en fin, que la tierra escondía en su seno. Habitaba con su marido en las grutas cristalinas, llenas de verdes y brillantes estalactitas. No se habla de ella en las comarcas como Escandinavia en que no hay piedras preciosas. En cambio, brilló en México y Chile. El esposo de tan deliciosa dama no podía ser completamente feo. En las creencias germánicas y escandinavas, el gnomo es un minero que comparte su sombría habitación con su esposa a quien ama y protege, a quien consagra todo el afecto de que es capaz y que aborrece al resto de la humanidad.

Los gnomos y la filosofía
Por otra parte, tenemos que el pueblo de los gnomos se acomoda al sistema de
Descartes en cuanto a la inteligencia de los brutos. Según dicho filósofo, la vida, la facultad de moverse y trasladarse de un punto a otro y hasta los mismos apetitos de los animales no son otra cosa que el efecto de una actividad que se agita por cierto tiempo como un reloj insensible. De igual modo, los cabalistas pretendían que todas las bestias, desde el mastodonte hasta los seres microscópicos estaban animados por gnomos. De aquí que el cartesianismo dijera que en cada árbol, en cada planta, en cada flor vivía un gnomo y que cuando un vegetal moría era porque el gnomo se había ido de él. Cada gnomo se hacía, según su preferencia, elefante, cóndor, pájaro, mosca, etc.

Los gnomos y la música
Ademas de un extraordinario oído musical lo gnomos fabrican sus propios instrumentos musicales inimaginables, tampoco desdeñan algunos de los humanos si no que los hacen a su manera. Estos son algunos ejemplos de sus instrumentos preferidos: el violín de ocho cuerdas,
la flauta travesera, el timpal (una especie de pandero con sonajas), el corno francés, el birimbao (un instrumento que usa la cavidad bucal como caja de resonancia), la krotta, un arpa manual con que acompañan sus canciones.

Cuentos populares
Es tradicional que los gnomos hagan acto de presencia en los cuentos populares. Por ejemplo, en el cuento Riquete, el del copete, una princesa encuentra en el bosque al rey de los gnomos Riquete. Al regresar al mismo sitio, oyó bajo sus pies ruido de preparativos, la tierra se abrió y pudo contemplar a los gnomos que preparaban el banquete con su poco agraciado rey. No podemos olvidar tampoco los siete enanos de
Blancanieves. También se atribuía a los gnomos una gran afición a las ciencias mágicas y a la adivinación. Así lo reflejan numerosos cuentos en los que un enano propone una adivinanza: averiguar su nombre, por ejemplo, en el cuento de Rumpelstilzchen. Algunos gnomos que pueblan los cuentos tradicionales son:

Diversidad de gnomos.
Tom-tittot en
Inglaterra
Whuppity Stoorie, en
Escocia
Winterkoble, en
Hungría
Hruzimugeli, en
Austria
Titteli Ture, en
Suecia
Gilitrutt en
Islandia
RumpelstiltskinRumpelstilzchen en
Alemania

1 comentario:

Armonia dijo...

Entre 9 e 10 anos de idade (hoje 53) algumas vezes acordei e vi seres esverdeados circulando entre a cama e um guarda-roupas. É presente em minha lembrança que nenhum temor me inspiraram, ao contrário percebia amor e compaixão, daí minha absoluta serenidade.
Querida Anita/Alexiis, a letra deste blog é muito pequena, apesar de ter um monitor grande e estar de óculos o esforço é grande. Por favor, aumente um pouco.
Saudações amorosas.
João Armonia