17 de octubre de 2008

SÍLFIDES Y SILFOS

Silfos y Sílfides, seres mitológicos del elemento aire

Espíritus aéreos elementales de la mitología germánica, que según la tradición revisten variadas formas, tales como las bellas y gráciles sílfides o los feos y pequeños silfos deformes.

En ocultismo, los silfos son una clase de elementales que moran en el aire, en las nieblas y brumas sobre los fosos y las ciénagas. Legiones de silfos producen la variabilidad de los vientos y las grandes tormentas marinas con batallas entre silfos y ondinas.

Estas entidades están sujetas a muerte, pero viven miles de años y su vehículo está formado por el denominado éter luminoso.

Los Silfos y las Sílfides pertenecen a la misma familia, los Silfos son masculinos y las Sílfides femeninas. Son los encargados de mantener el cuidado y la limpieza del aire. Gobiernan los remolinos, huracanes y otros movimientos del aire dando equilibrio al planeta.

Son seres muy buenos, pero se ofenden fácilmente, el modo de manifestar su enojo, es provocando grandes torbellinos o huracanes. Se caracterizan por ser muy cambiantes.

Prefieren vivir solos, y sus facciones son infantiles y de orejas terminadas en punta. Viven en casas abandonadas en el campo y les gustan las cosas caras que roban de otros lugares.

Los Silfos y Sílfides, son los encargados por excelencia de formar las nubes y las lluvias.

Las Sílfides son todas muy bellas, y se manifiestan de distintas maneras, como mariposas, o pequeñas lucecitas en la oscuridad.

Otra función de las Sílfides es la de obrar de musa inspiradora de los artistas, ayudando a los que trabajan con la imaginación, sintiéndose muy satisfecha cuando lo consiguen. Son muy buenas, siempre y cuando no se las ofenda y se cree que tienen mayor contacto con los ángeles que el resto de los elementos.

SÍLFIDE
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para el ballet homónimo, véase La Sílfide.
Representación de Próspero y Ariel (de La tempestad de Shakespeare), por William Hamilton (1797).
La sílfide es una criatura mitológica fabulosa de la tradición occidental. Este término tiene su origen en la obra de Paracelso, quien las describía como seres invisibles del aire, sus elementales del aire. No hay mitos considerables asociados propiamente con ellas. Dado que la alquimia en Occidente derivó de Paracelso, los alquimistas y sus movimientos anexos (como el rosacrucismo) siguieron hablando de las sílfides en su literatura hermética.

La primera discusión popular en Occidente sobre las sílfides vino de la mano de Alexander Pope. En El robo del bucle (Rape of the Lock) Pope satiriza los escritos alquímicos y rosacrucianos franceses cuando inventa una teoría para explicar las sílfides. En una parodia de la poesía heroica y la «oscura» y «misteriosa» literatura pseudocientífica, y en particular de la en ocasiones esotérica poesía heroica clásica del siglo XVIII en Inglaterra y Francia, Pope finge poseer una nueva alquimia, donde la sílfide es el humor mística y químicamente condensado de las mujeres malhumoradas. En el poema de Pope, las mujeres que están llenas de rencores y vanidades se convierten en sílfides cuando mueren porque sus espíritus están demasiado llenos de vapores oscuros como para subir al cielo. Belinda, la heroína del poema de Pope, es asistida por un pequeño ejército de sílfides, que fomentan su vanidad y defienden su belleza.

Esto es una parodia de Paracelso, en tanto que Pope imita la seria pseudociencia de la alquimia para explicar la seriedad con la que las mujeres vanidosas se dirigen al vestidor. En una ligera parodia de la batalla divina en el Paraíso perdido de John Milton, cuando el Barón del poema intenta cortar un mechón del pelo de Belinda, las sílfides interponen sus aéreos cuerpos entre los filos de las tijeras (sin efecto alguno). La jefa de las sílfides en El robo del bucle tiene el mismo nombre que el siervo de Próspero en La tempestad de William Shakespeare: Ariel.

Debido a su asociación con el ballet La Sílfide, donde las sílfides son identificadas con hadas y leyendas medievales sobre el país de éstas, así como a una confusión con otros «espíritus del aire» (por ejemplo, en El sueño de una noche de verano de Shakespeare), el término sílfide puede usarse para aludir a una muchacha esbelta.

El término sílfide ha pasado al lenguaje común para referirse a los espíritus menores, elementales o hadas del aire y, figuradamente, a las mujeres delgadas, graciosas y de gran belleza. Los autores de fantasía emplean en ocasiones a las sílfides en sus obras.

OTRO ENFOQUE
La misión de estos seres es la de mantener el aire a salvo de la contaminación.

Rigen huracanes, remolinos, vientos y todo movimiento de las masas de aire.

Por eso, pueden provocar cataclismos si algún humano los ofende.

Este tipo de criaturas se caracteriza por un estado de ánimo algo cambiante.

Los silfos en especial, prefieren vivir solos en lugares abandonados u ostentosos.

Las sílfides de género femenino, velan por las nubes y las lluvias. Son bellas y suelen manifestar su belleza ante los seres humanos.

También pueden ser musas inspiradoras para los artistas porque pueden poner en funcionamiento mentes bloqueadas de quienes trabajan con la imaginación. Son definitivamente benévolas y de todos los elementales, las más próximas a los ángeles.

1 comentario:

Lorena dijo...

Como sabrán existen varias versiones de estos seres mágicos y fabulosos, quizás han escuchado que pueden atraer las lluvias y manipular los vientos o como con sus dulces voces susurran misterios muy guardados, pues bien, acá les dejo otra versión que quiero creer les va a gustar http://mundoesoterico.portalmundos.com/silfides-cantoras-magicas-al-viento/