24 de octubre de 2010

LA DESAPARICIÓN DEL UNIVERSO - Gary R. Renard CAPÍTULO 13

VERDADERA ORACIÓN Y ABUNDANCIA

Arten y Pursah me habían prometido que me hablarían de la verdadera oración y del modo de obtener guía para actuar en mi vida cotidiana. Pensé que éste podría ser el tema de nuestra siguiente conversación, porque recientemente había sentido el deseo de dedicar tiempo a estudiar y aplicar uno de los folletos relacionados con el Curso, La Canción de Oración, que también trataba de estos temas. Mis amigos ascendidos tenían que reaparecer en agosto de 1998, pero, antes de eso, el fin de semana del 4 de Julio tenía previsto visitar al hombre que, según había dicho Pursah, llegaría a ser considerado el mayor maestro del Curso.

Durante los 5 años anteriores, desde que el facilitador de mi grupo de estudio me prestara algunas cintas de Ken Wapnick, había escuchado ocasionalmente sus enseñanzas. Lo cierto es que no me gustaba mucho leer, y esas cintas me ayudaban mucho a comprender el Curso y a aplicarlo. Aunque podía estudiar el Curso por mí mismo, me gustaba tener ayuda, y sentía muchas ganas de hacer un taller con Ken.

Durante las 10 horas que Karen y yo tardamos en desplazarnos desde la zona rural de Maine donde vivíamos hasta Roscoe, una pequeña ciudad en las montañas Catskills, en el estado de Nueva York, me alegré de estar haciendo por fin aquel viaje después de postergarlo más de cinco años. Y aún me sentí más feliz al contemplar el idílico paisaje donde tenía su seda la Fundación para Un Curso de Milagros, junto al precioso lago Tennanah.

Íbamos a quedarnos un par de noches allí haciendo el taller que tenía por nombre <Tiempo y eternidad> en compañía de otros 150 estudiantes. Un alto porcentaje de aquellas personas venían de la ciudad de Nueva York y sus alrededores, pero también había estudiantes de todo Estados Unidos y algunos visitantes internacionales.

Conforme hablaba tímidamente con algunos de mis compañeros de estudios, fui dándome cuenta de que la  mayoría de ellos estaban en el extremo superior de la escala de inteligencia, algo que cabía esperar de los estudiantes serios del Curso.

En los tres días que pasamos en Roscoe tuve ocasión de conocer personalmente a Ken, y hable con él un par de veces en el comedor. Dos de las cosas que más me sorprendieron de él fue su estilo relajado y su excelente sentido del humor, rasgos que no resultaban tan evidente en las cintas grabadas.

Aunque en realidad no es posible expresar en palabras una experiencia de estas características, baste decir que para mí el Curso fue un evento transformador. Salí de él con la convicción de que, si bien no siempre podía controlar lo que parecía ocurrir en mi vida, siempre podía controlar mi manera de contemplarlo, y por tanto los sentimientos que suscitaba en mí.

Un par de años después, en Junio del 2000, fui a Roscoe para hacer un segundo taller con Ken. Entonces me sorprendió averiguar que la Fundación se iba de Roscoe y se trasladaba a la ciudad de Temecula, en el sur de California, a más de 5000 km de distancia. Aunque al  principio me sentí un poco decepcionado, estaba seguro de que Ken y su esposa Gloria sabían lo que estaban haciendo y estaban siendo guiados por Jesús, y también sabía que California era la Meca de la espiritualidad de mentalidad abierta.

Abrigaba la esperanza de poder visitar la Fundación alguna vez allí, en su sede del Oeste, y siempre me sentiría agradecido por los talleres de Roscoe y la oportunidad de haber conocido a Ken.

De vuelta a casa, aquel verano pensé mucho sobre el tema de la escasez y la abundancia porque sabía que quería hablar de ello con Pursah y Arten. Me sorprendía tomar conciencia de que mis compatriotas norteamericanos pensaran que necesitaban tantas cosas materiales. Durante la Gran Depresión,  si tenías un techo sobre tu cabeza y comida suficiente podías sentirte agradecido. Sí, entonces también había gente rica, pero la estrategia de la mayoría de los ciudadanos era la supervivencia. Si no pasabas frío ni hambre, podías considerarte afortunado. Después de la Segunda Guerra Mundial, y hasta principios de los años 50, los americanos fueron muy conservadores con el dinero. Todos, excepto los más jóvenes, seguían teniendo en mente la Gran Depresión, y ahorrar estaba de moda, para mortificación de las corporaciones norteamericanas. La primera emisión nacional de tv tuvo lugar en 1951.

Por primera vez, toda la nación pudo ver anuncios de tv en los que se les mostraban todas las cosas que no poseían y todas las razones por las que les convendría adquirirlas. La gente no tenía ni idea de lo vulnerable que era a la sugestión y a la avaricia. A mediados de los 50, los negocios ya iban viento en popa. Ahora lo más americano era gastar en lugar de ahorrar. La gente compraba cosas de las que antes hubieran prescindido sin llegar a echarlas de menos.

Desde que empezaron a ver la tv, la idea de estar a la altura de sus vecinos empezó a echar raíces. La locomotora capitalista se puso en marcha y Wall Street con ella. Tal vez eso no fuera malo en el mundo material, pero, ¿qué estaba suponiendo para las mentes de la gente? Hacía que se centrasen cada vez más en lo físico, lo cual estaba perfectamente alineado con el guión oculto del ego, que trataba de alejar a la gente de la disciplina mental.

Otro punto de interés era que si la gente no vía algo por la tv, entonces no importaba. El 11 de Septiembre de 1973 ocurrió un hecho que no pareció  tener mucha relevancia: el presidente democráticamente elegido de Chile fue asesinado por sicarios contratados por Estados Unidos. Las torturas y asesinatos padecidos por tantos chilenos fueron una vergüenza para el mundo, pero no para la mayoría de los norteamericanos, cuyas tv no contaron la historia con precisión.

En la década de los 90, la mayoría de los norteamericanos no sabían que su país, aunque lo hubiera deseado, no podía ser miembro de la Unión Europea. Según la ley europea, el hecho de que aquí se permitiera la pena de muerte hacía que nuestra nación fuera demasiado bárbara para cumplir los requisitos exigidos a los socios.

En cualquier caso,  todo esto era parte de un guión preconcebido, y yo sólo tenía dos lentes para verlo. El perdón no siempre llegaba a mí con rapidez, pero siempre acababa llegando.

Una tarde lluviosa de agosto de 1998 me encontraba en casa cuando Arten y Pursah se presentaron en su visita número 13.

Pursah, sonriendo, abrió el debate.

Pursah: Hola, Gary. Es un gusto verte, como siempre. Nos alegra que hayas ido a ver a Ken. Evidentemente podrías aprender de él sin tener que ir a verle, pero es divertido que hayas ido.

Gary: Puedes estar segura, y también  fue muy agradable conocerle personalmente. Me sorprendió lo divertido que es para ser un erudito intelectual.

Pursah: Una de las mejores herramientas del Espíritu Santo es la risa, hermano mío. Si te tomas el mundo demasiado en serio, éste te tomará a ti también.

Gary: Sí, ojalá que me acordara de reírme un poco más a menudo. Aún retraso el perdón algunas veces. Estoy seguro de que sabéis de qué quiero hablar hoy. Me gustaría mejorar mi capacidad de recibir guía, y aprecio mucho de que me consintáis mis actuales intereses.

Pursah: Todo es parte del plan. Vamos a hablar de una guía que no es de este mundo. Hoy no nos quedaremos mucho tiempo, de modo que vayamos al grano. Has leído el folleto < La Canción de Oración>, ¿no es así?

Gary: Claro. Es una de mis lecturas favoritas.

Pursah: Entonces hablemos de qué es la verdadera oración y de cómo puedes obtener beneficios secundarios de ella cuando no tratas de conseguirlos.

Gary: ¿Puedo plantearte una pregunta rápida?

Arten: Sólo venimos a servir.

Gary: Bien, he estado pensando en la devoción de los verdaderos mensajeros espirituales, desde San Francisco de Asís hasta la Madre Teresa, y hace que me pregunte si verdaderamente merezco ser un mensajero de Dios. A veces no soy muy devoto, ¿sabes?

Arten: Esto es algo que has de recordar siempre; la prueba de tu devoción es tu perdón. Ahora estás muy acostumbrado a perdonar, y olvidas que antes no era algo natural para ti. Cada vez que perdonas, piensa en ello como si fuera un regalo que te haces a ti mismo y a Dios. Te irá bien.

Gary: Gracias, lo intentaré. Pero también siento que no tengo el impulso necesario para escribir nuestro libro, o para ir por ahí intentando ser un portavoz del Curso. No tengo buena voz.

Arten: No tienes que hacer eso si lo no deseas, pero, si eliges hacerlo, recuerda esto: Moisés no tenía buena voz; Hitler, sí. Lo importante es el mensaje, no la forma que tome. Si lo intentas, podrías llevarte una sorpresa. Simplemente recuerda que te estás hablando a ti mismo. No hay nadie allí fuera, y puedes recordar este hecho  en cualquier momento que lo desees.

Y en cuanto al impulso, tanto si se trata del impulso de hacer el amor como del impulso de trabajar, la gente lo tiene porque temen la muerte. Tienen un plazo dado, por así decirlo. En el caso de un haragán como tú, el miedo a la muerte adopta otras formas. Cuando surja, recuerda lo erróneo que es tu miedo a la muerte y tu miedo a Dios.

Gary: En realidad, siento ese miedo respecto a no poder vivir en Hawai. Creo que lo he deseado más de lo que creía.

Arten: En primer lugar,  no deberías sentirte culpable por desear vivir allí. ¿por qué no ibas a hacerlo? Todo el mundo tiene que vivir en alguna parte. Es una simple preferencia. ¿Por qué darle tanta importancia? Las ballenas son lo suficientemente inteligentes para ir allí en invierno. ¿Por qué no debería hacerlo un Piscis tan buen muchacho como tú?

Gary: Aún no tengo los medios para quedarme allí una larga temporada.

Arten: Eso es porque has estado ensillando antes de tener las bestias. Por suerte para ti, hoy vamos a hablar de cómo tener el caballo antes de las sillas.

Pursah: Una de las cosas que tienes que entender es que eres inocente, independientemente de lo que parezca ocurrir en tu vida. Algunas personas se sienten culpables por ser pobres y otras se sienten culpables por ser ricas. ¿No crees que has sido ambas cosas, rico y pobre, en tus numerosos sueños de vida? Sin embargo, ninguna de las dos cosas es verdad. ¡Sólo es un sueño!

Como hemos sugerido, si tienes bien incorporadas las bases del sistema de pensamiento del Curso, deberías ser capaz de aplicar lo aprendido a cualquier cosa. Por ejemplo, cuando tengas un profundo deseo de algo, debes estar pensando que eres un cuerpo, o que de algún modo estás separado de Dios.

¿De qué otro modo podrías desear algo? Si eres un espíritu, o si estás unido a Dios, no necesitas nada. Si recuerdas que no eres un cuerpo, entonces puedes dar un paso atrás y ver que tu deseo no tiene valor.

Una vez más, no estamos hablando de renunciar a todos los bienes materiales; estamos hablando de tu manera de mirarlos. Si necesitas algo—y tendría que faltarte para que lo necesitaras—puedes recordar que tan sólo es un sustituto de Dios, y que tú único problema es tu sensación de separación de Él. Estás teniendo un sueño de escasez, pero no es verdad. En lugar de hacer que algo a nivel de la forma sea más importante que cualquier otra cosa, puedes recordar que en realidad todo es la misma nada.

Cristo no necesita nada. Si necesitas algo, estás partiendo de un lugar de debilidad, pero si no necesitas nada, puedes venir desde la fuerza de Cristo.

Gary: ¿Y qué pasa si simplemente me gusta Hawai y lo elijo porque es precioso?

Pursah: Un modo de hacerlo es considerar que la belleza que ves, o incluso la belleza en la que piensas, es un símbolo de tu abundancia como Cristo. De ese modo, si llueve el día de tu cumpleaños y no puedes salir a ver la belleza, ésta sigue estando allí, donde siempre ha estado, en tu mente.

Arten: En tu caso, la carencia emerge en forma de problemas económicos. Eso es resultado de tu culpabilidad inconsciente. No te sientas mal por ello. Tu culpabilidad inconsciente podría expresarse de formas mucho peores. Por ejemplo, es preferible tener tus dificultades que tener graves problemas de salud y muchas otras cosas con las que la gente tiene que enfrentarse. Sabes perdonar; tienes una presión sanguínea perfecta y pareces muchos años más joven de lo que eres. Cuenta tus bendiciones y siéntete agradecido de que la mayoría de tus lecciones son suaves, y de que tu perdón está haciendo que despiertes a la conciencia de lo que verdaderamente eres.

Gary: Tengo una idea bastante precisa de cómo orar y estar con Dios, pero no sé si comprendo esta idea el beneficio secundario.

Arten: De acuerdo. La repasaremos brevemente y después nos iremos para que puedas practicar. Con la práctica se consigue la perfección.

Míralo de este modo. Si el universo ilusorio está en perpetuo cambio y Dios es inmutable y eterno, ¿en cuál de ellos preferirías tener tu origen? Tu problema de escasez, que es un símbolo del pensamiento de separación, queda ampliado por el hecho de que estás poniendo tu fe en algo con lo que no puedes contar. Si consideras que tu fuente de abastecimiento es algo de este mundo, por ejemplo tu carrera profesional, un trabajo específico o tus propias habilidades, entonces, cuando algo cambia—como siempre lo hace en este mundo—podrías que darte en desventaja.

Un origen ilusorio puede perderse.

Pero, ¿qué pasa si tu Fuente de origen no puede cambiar ni fallar? Entonces estás poniendo tu fe donde está justificado que la pongas. Ahora puedes ver tus profesiones transitorias y tus iniciativas y empeños como simples herramientas que son expresiones simbólicas de tu abastecimiento constante.

Ahora  tu Fuente se convierte en un pozo sin fondo donde puedes acudir para obtener guía, que siempre se presentará como algún tipo de inspiración. Si se te rompe la herramienta, no pasa nada. No tienes que permanecer atado a ella porque no es tu Fuente de origen. Si tu Fuente es constante, entonces una herramienta puede ser sustituida rápida y cómodamente por otra a través de una ocurrencia muy natural: la inspiración. Puedes relajarte sabiendo que no puedes perder tu Fuente.

Gary: Ya he experimentado parte de lo que estás diciendo, pero podrías ser un poco más específico respecto a cómo es este proceso.

Pursah: Sí. La instrucción de J en La Canción de Oración es muy específica, pero la unión con Dios es abstracta. Más adelante, generalmente cuando menos te lo esperas, te llegará una respuesta a tus problemas surgida de la nada, por así decirlo, como un efecto secundario de haberte unido a Dios. Aunque ya lo has leído, voy a repetirte parte de lo que dice esta gema:

El secreto de la verdadera oración es olvidarte de las cosas que crees que necesitas. Pedir lo específico es muy parecido a mirar el pecado y después perdonarlo. Del mismo modo, en la oración pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves, y las dejas en manos de Dios. Allí, ellas se convierten en tus regalos para Él, porque Le dicen que no tienes otro Dios más que Él; ningún Amor más que el Suyo.

Como ejemplo, cuando meditas, podrías visualizarte tomando la mano de J o del Espíritu Santo y yendo hacia Dios. Entonces podrías pensar en ti mismo dejando tus problemas, objetivos e ídolos ante Su altar como regalos. Quizás diga a Dios cuánto lo quieres y lo agradecido que te sientes por estar completamente a su cuidado, por siempre seguro y totalmente amparado. Entonces te quedas en silencio. Mantienes la actitud de que Dios te creó para ser como Él y para estar eternamente con Él. Ahora puedes olvidarte de todo, unirte al Amor de Dios y perderte en alegre comunión con Él.

Un par de días después, podrías esta comiendo un bocadillo o trabajando en el ordenador, y de repente te impacta, llega a ti una idea inspirada. La palabras , inspirada, como sabes, significa < en espíritu>. Al unirte al espíritu has recibido la respuesta. La gente siempre busca que Dios responda a sus plegarias.  Si supieran algo más de cómo han de rezar, también sabrían cómo viene la respuesta. Sus respuestas no vienen en forma de respuestas físicas, vienen a la mente en forma de guía; una idea inspirada, que el panfleto describe como un eco del Amor de Dios.

...La forma de respuesta, si está dada por Dios, encajará con tu necesidad tal como tú la ves. Esto es meramente un eco de la respuesta de Su Voz. El verdadero sonido siempre es una canción de acción de gracias y de amor.

Ésa es la clave: unirse a Dios en Amor y gratitud. Te olvidas de todo lo demás y te pierdes en Su Amor. Eso es lo que significa llenarse del espíritu. Ésa es la Canción de Oración. El eco es un beneficio añadido, pero no el propósito de la oración. Simplemente es algo que ocurre de manera natural cuando te unes a Dios y Le amas.

No puedes, entonces, pedir el eco. La canción es el regalo. Junto con ella vienen los sobretonos, las armonías, los ecos, pero todos éstos son secundarios.

Gary: ¿Sería posible que pasara algo en el mundo que respondiera a mi necesidad tal como yo la veo?

Pursah: Las respuestas de Dios son internas, no externas. Si algo aparece en el mundo es un símbolo. No pienses que Dios actúa en el mundo porque no lo hace.

Los resultados de seguir su guía  pueden mostrarse en el mundo como símbolos de seguridad o abundancia.

Arten: Ahora puedes operar desde una posición de fuerza en lugar de debilidad. Tal vez descubras que tienes más paciencia y te relajas más en tu trabajo, consiguiendo así una mayor eficacia. Vaciando tu mente de los deseos que percibes en ella cuando vas a Dios, puedes experimentar Su Amor. Al retornar al mundo donde piensas que estás,, puedes recordar con más regularidad el lugar donde verdaderamente estás: con Dios. A veces verás de manera muy clara y natural lo que deberías hacer en el mundo para resolver tus problemas, O, si tienes que afrontar una decisión importante, en qué sentido debes decidir. La prueba más contundente de la validez de este método será que funciona. A medida que aceptes los regalos de tu Padre, recuerda que estás eternamente con Él.

..Dios sólo responde para la eternidad. Pero, aun así, todas las pequeñas respuestas están contenidas en esto.

Pursah: Ahora te vamos a dejar, pero sólo en la forma. Cuando desaparezcamos, queremos que te unas con Dios, y nosotros estaremos allí. Cuando vayas a Dios no estás tratando de conseguir nada: simplemente Le amas. Al hacerlo, te das cuenta e que eres amado por Él, ahora y por toda la eternidad.

..En la verdadera plegaria, sólo oyes la canción. Todo el resto es mero añadido. Has buscado primero el Reino del Cielo, y todo lo demás se te ha dado por añadidura.

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