9 de diciembre de 2009

ENTREVISTA A UN EXTRATERRESTRE – GEENOM

JOSÉ ANTONIO CAMPOY - Parte 4

Capítulo 3

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Luego es verdad que los miembros del grupo estuvieron físicamente contigo...

Sí. En la isla canaria de La Palma, tal como recogen en el segundo tomo del libro Los Manuscritos de Geenom.

Bien; retomemos el hilo de la historia. ¿Dónde quedó instalada la gigantesca nave piramidal cuando llegó a la Tierra?

Entre los ríos Tigris y Éufrates, en la zona que actualmente ocupa Irak. ¿Y por qué? Pues porque era el emplazamiento que entonces reunía las condiciones más idóneas para el desarrollo de vida humana y porque precisamente allí se encontraban congregados el mayor número de terrestres.

Luego de ahí parte el origen de la leyenda del Paraíso...

Por supuesto.

Y supongo también que esa nave sería la causa u origen de las construcciones piramidales que luego proliferaron por todo el planeta...

Obviamente.

Bien. Si voy siguiendo correctamente el relato, en el planeta habitaban entonces hombres 4.3...

Bueno, he de explicar que los saltos evolutivos, si bien son globales, masivos, no son superados siempre por todos. Y así, en aquella época convivían hombres terrestres de distinto nivel evolutivo. Ahora bien, te adelantaré que cuando el periodo de 300.000 años finalizó, ya desarrollado el Homo sapiens-sapiens u Hombre de Cromagnon, fruto de la segunda modificación genética, los seres de Apu se marcharon de la Tierra llevándose consigo a las tribus o colectivos de pithecantropus y neanderthales primitivos que coexistían con el de cromagnon, ubicándolos en planetas acordes con su grado de evolución.

Hablemos, pues, de esa segunda modificación genética. ¿Realmente era necesaria? ¿Por qué no dejar esta vez obrar a la Naturaleza?

Porque, sin intervención, el proceso hubiera sido infinitamente más largo y los hombres de Apu sabían perfectamente las causas biogenéticas que limitaban el desarrollo de aquellos seres, así que se decidió modificarlas, con absoluta garantía y siempre regidos por el respeto a la Naturaleza. Es decir, no provocando mutaciones antinaturales o aberrantes.

¿Y qué se hizo en esta ocasión?

Se modificó, energéticamente, la estructura de la doble espiral de la cadena genética correspondiente a las células reproductoras, de forma que desde entonces sus descendientes llevaran impreso en el código genético las claves para el desarrollo completo del cerebro y de los dispositivos mentales. Además, así sus hijos tendrían ya en funcionamiento coordinado las glándulas pineal y pituitaria, sirviendo de enlace perfecto entre los diferentes cuerpos mentales, esto es, el consciente, el inconsciente y el subconsciente.

Bien. Transcurrido el plazo, los extraterrestres se fueron del planeta. ¿Qué pasó luego?

Que los incipientes terrestres 4.3 surgido con el Hombre de Cromagnon, tras esa segunda modificación genética, constituirían lo que nosotros hemos venido en denominar Primera Generación de seres humanos pobladores del planeta. Y que durante unos 150.000 años –desde la partida de la nave- habitaron la Tierra desarrollando sus potencialidades, aprendiendo a ser independientes, a controlar su entorno y a ampliar su capacidad de consciencia con el fin de prepararse para la siguiente etapa: la construcción de sociedades armónicas.

¿Por qué dices Primera Generación? ¿Ha habido luego otras?

Sí. Dos más. La llamada Segunda Generación empezaría hace aproximadamente unos 50.000 años, siendo la Tercera Generación la actual.

Perdona, pero ¿qué entiendes por una “generación”?

Una generación es aquel colectivo de personas –incluyendo a quienes en un momento dado están desencarnados- que, viviendo en un planeta, deciden realizar una tarea común durante un determinado periodo de tiempo, al cabo del cual los que han logrado el objetivo –tanto global como personalmente- ascienden un peldaño en la escala evolutiva, mientras que quienes no lo logran tienen que volver a vivir en ese nivel hasta que logren superarse. En el caso de la Tierra ese periodo de tiempo es de unos 25.000 años, que es el tiempo que tarda el planeta –y todo vuestro sistema solar- en dar un giro completo alrededor de la estrella Alción, perteneciente al grupo de Las Pléyades, en la Constelación del Toro.

Entonces la llamada Primera Generación de hombres 4.3 terrestres es la que habitó desde que los hombres de Apu se marcharon, hace 200.000 años, hasta hace 50.000. ¿Es así?

Ciertamente. Momento a partir del cual da comienzo la Segunda Generación, que estaría integrada no sólo por los terrestres que habitaban entonces en el planeta, sino por otros humanos de origen no terrestre que fueron llevados a él.

¿Puedes explicarte?

Hace 50.000 años el planeta Urano se volvió inhabitable debido a los trastornos ecológicos y gravitacionales que provocó la invasión de su órbita por otro planeta, entonces desconocido, lo que se unió a los ocasionados previamente por los propios uranitas sobre su mundo al haber alterado el equilibrio ecológico y hacer irrespirable su atmósfera. Aquellos hechos marcaron el final de una generación para los habitantes de Urano, parte de los cuales fueron trasladados por la Confederación a un planeta soporte de vida humana un grado superior en el camino evolutivo, mientras que quienes no lo lograron y tenían que “repetir curso” fueron llevados por humanos 4.5 a la Tierra para que cohabitaran con los terrestres.

Pero, ¿eran morfológicamente iguales a los terrestres?

Básicamente, sí.

¿Y dónde se instalaron?

Los más evolucionados fueron llevados a un continente –hoy desaparecido- que se encontraba en el Océano Atlántico y que conocéis con el nombre de Atlántida, algunos de cuyos restos son las islas Azores, las Canarias, las Bahamas y Bimini (el continente americano y Euro-África estaban más próximos de lo que hoy están). Y los menos dotados intelectualmente se instalaron en Europa, Asia y África, mezclándose en su convivencia con los homo-sapiens terrestres.

Luego se le llamó Segunda Generación porque a los terrestres se unieron los uranitas...

Sí, pero no fueron los únicos. Hubo otros humanos no terrestres que, de forma progresiva, a lo largo de cinco mil años, también fueron llevados a la Tierra en esa misma época: unos, procedentes de Marte, y otros, de un planeta llamado Lemurt. Ambas razas fueron instaladas en el continente que desde entonces se conoció como Lemuria y del que son restos Japón y las isla de la Polinesia.

¿No existía el continente americano en esa época?

Sí, pero no fue habitado a causa de su inestabilidad telúrica.

Resumiendo, que la Segunda Generación, que empezó hace 50.000 años, la integraban los terrestres que habitaban entonces en el planeta, los atlantes, los uranitas, los marcianos y los lemures...

Correcto.

Bien. La Atlántida sigue siendo hoy considerada algo mítico de cuya existencia dudan muchos historiadores. ¿Podrías ampliarme la información sobre ese continente?

El continente de la Atlántida estaba situado en lo que hoy conocéis como el Océano Atlántico. Era una vasta extensión de terreno, en forma de huso o triángulo isósceles, que fue llamada Tierra de Aztlán o Atlántida. Medía aproximadamente unos 6.000 kilómetros, de Norte a Sur, y unos 1.200 de Este a Oeste. En la zona noroeste se elevaban unas enormes montañas que llegaban a sobrepasar los 10.000 metros de altitud, gracia a las cuales, al preservar el terreno de las corrientes frías del Norte, el suelo era muy fértil y se gozaba de un clima benigno.

Casi contiguo se encontraba otro continente, con una actividad telúrica muy acusada, ocupando lo que hoy es América del Norte y del Sur. La inestabilidad era tal que aparecían por doquier volcanes que intentaban aliviar la presión interna del planeta. Frecuentes movimientos sísmicos agitaban las tierras y las fuerzas desatadas de la Naturaleza producían desastres climatológicos. Todo ello dificultaba el asentamiento de hombres en esa zona.

Perdona el inciso. ¿Por qué “Tierra de Aztlán”? ¿Era Aztlán un hombre?

Aztlán es el nombre de un planeta que orbita alrededor de Sirio B y cuyos habitantes fueron los primeros en colonizar ese continente que, desde entonces pasaría a conocerse como Atlántida –que significa, precisamente, “Tierra de Aztlán”-.

Entiendo. Sigamos.

Bien. El caso es que en la Atlántida se instalaron los más adelantados intelectualmente, quienes, con el paso de los siglos, fueron desarrollando una amplia cultura. De hecho, floreció una civilización que superaba, en algunos aspectos, a la vuestra. Habían logrado grandes avances tecnológicos y desarrolladas ciencias como la Medicina, la Aeronáutica y la Ingeniería. Obviamente, conocían la energía eléctrica, que obtenían fundamentalmente del Sol, así como la energía atómica.

En cuanto al transporte, no llegaron a construir naves espaciales, pero sí unos vehículos voladores similares a vuestros helicópteros cuyas hélices se movían por electricidad. Habían diseñado baterías extremadamente potentes de larga duración y poco peso.

Una sociedad tecnológicamente avanzada... ¿Y desde el punto de vista espiritual?

El desarrollo moral y la evolución espiritual no fueron paralelos al desarrollo tecnológico. Hasta el punto de que cometieron el error de crear una sociedad teocrática en la que las castas sacerdotales tenían un gran poder y ascendencia sobre el pueblo. Es más, con el paso del tiempo, el excesivo protagonismo de los sacerdotes trajo consigo el derrumbamiento de la fe, incrementándose la delincuencia y el consumo de drogas, hasta entonces utilizadas sólo para curar.

En cualquier caso, los atlantes, al ser los más avanzados y dominar capacidades de la mente que hoy son consideradas paranormales, marcaron el ritmo de evolución del planeta implantando su filosofía de vida y creando una sociedad teocrática, tecnológica y colonizadora que les llevó a ejercer el control del conocimiento en todo el planeta y, por ende, de las materias primas, de la economía e, incluso, de la concepción religiosa. Pero sus dirigentes terminaron tiranizando al pueblo y explotando a los demás habitantes del planeta, llegando a convertirse en una sociedad racista y explotadora.

Sin embargo, su enfrentamiento interno les llevó a la guerra y no dudaron en usar armas nucleares, provocando tales cambios climatológicos que la temperatura del globo aumentó, los hielos se fundieron y se generaron grandes cataclismos geológicos que dieron lugar al final de la generación atlante al producirse un tremendo corrimiento de los continentes. Así, casi toda la Atlántida y el continente de Lemuria desaparecieron bajo las aguas y la Tierra terminó configurando su aspecto tal como hoy lo conocéis.

Aunque hay que decir que, en los últimos años, algunos atlantes no prostituidos se dispersaron por el Este y el Oeste y lograron transmitir sus enseñanzas a pueblos de lo que hoy es América Central y del Sur, así como del norte de Asia, Egipto y algunas zonas de Europa que hoy ocupan España, Francia e Irlanda: hablo de los pueblos vasco, normando y celta.

Eso me recuerda que son muchos los historiadores que postulan que los druidas no eran sino los depositarios del saber atlante...

Los druidas fueron, en efecto, los receptores de la enseñanza atlante y transmitieron ese legado a las generaciones sucesivas a través de individuos cuidadosamente elegidos que pudieran continuar su obra.

Pero también fueron atlantes quienes, tras el hundimiento de la Atlántida, dieron lugar tanto a la civilización egipcia como a las culturas persa, griega y romana. En cuanto al actual continente americano, se concentraron en zonas como Perú, Bolivia, México, Guatemala y Ecuador.

En Oriente, en cambio, la influencia de la India procede de Lemuria. Aunque el conocimiento de los Vedas llegó merced a las incursiones de los pueblos arios del Norte de Europa y Asia.

Claro que, con el tiempo, hubo amplias mezclas de razas y culturas. El yoga, por poner un ejemplo, es una simbiosis atlante-lemurt.

Ese éxodo, si te he entendido antes, se produjo a partir de los cambios climáticos ocasionados por las guerras nucleares. Pero, ¿cuándo sucedió todo eso?

No se trató de un proceso brusco, sino paulatino en el tiempo. Las convulsiones geológicas empezaron a manifestarse hará unos 25.000 años y su final se produjo hace ahora unos 12.500, con un trágico desenlace que os ha llegado a través de tradiciones como el Diluvio Universal. En cualquier caso, a lo largo de aquellos años las naves de la Confederación recogieron muestras vegetales y animales para salvaguardarlas de la destrucción. Y, de la misma manera, muchos hombres que habían alcanzado el grado de evolución para integrarse en sociedades 4.4 fueron llevados a otros planetas para que prosiguieran en ellos su desarrollo evolutivo.

¿Puedes decirme algo más de los lemures?

Los lemures llegaron, como ya dije, en una gran migración que arribó a la Tierra poco antes que los atlantes y que estuvo compuesta por seres procedentes de Marte y de un planeta muy lejano llamado Lemurt, asentándose en un continente al que se conocería por ello como Lemuria, situado en el Océano Pacífico.

Eran hombres sencillos, con un carácter pasivo y dedicado a la meditación, básicamente agricultores y artesanos. Sus vidas estaban plagadas de una gran cantidad de ritos, tabúes y ceremonias. Pero, como contrapunto de los atlantes, apenas poseían tecnología.

Y como quiera que tampoco contaban con ejército alguno, los atlantes pretendieron sacar del pueblo lemurt materias primas y mano de obra barata... pero no consiguieron que el pueblo se movilizara. De ahí que, después de varias matanzas, desistieran.

Su fin en el tiempo fue paralelo al de la Atlántida, cuando se hundió parcialmente el continente.

¿Cuándo finalizó la llamada Segunda Generación?

Hará unos 25.000 años, cuando empezaron a tener lugar los primeros cataclismos geológicos. Y, de la misma forma que se sacó del planeta a quienes, por su nivel de evolución, les correspondía ya vivir en sociedades 4.4, como he dicho, se llevó de nuevo a la Tierra a hombres 4.3 para que vivieran, junto con los terrestres que no habían logrado dar el “salto”, un nuevo periodo de 25.000 años. Así pues, una nueva generación de hombres 4.3 daba comienzo en la Tierra: la vuestra.

¿Y quiénes la integraban –mejor dicho, la integramos- esta vez? Quiero decir que de dónde vinieron los nuevos habitantes de la Tierra en esta ocasión...

La Tercera Generación la componían, por una parte, aquellos de la Segunda Generación –“homo sapiens-sapiens”, uranitas, marcianos y lemures- que no estuvieron a la altura de la circunstancias y, al no poder pasar a convivir en sociedades 4.4, quedaron en el planeta; y, por otra, los nuevos “inquilinos”: en primer lugar, hombres –de raza amarilla- procedentes de una luna o satélite de Saturno que desapareció a causa de la incorrecta utilización que hicieron de la energía atómica y que, al estallar, dio lugar a los conocidos anillos de Saturno; en segundo lugar, hombres –de raza negra- que fueron llevados a la Tierra desde un planeta cuya órbita alrededor de su sol había sufrido alteraciones a consecuencia de las cuales vio modificada su masa y su atmósfera y se habían acercado demasiado a él; en tercer lugar, hombres –de raza rojiza- procedentes de Saturno; y, finalmente, algunos terrestres que habían sido sacados durante las primeras convulsiones geológicas para preservar sus vidas y que ahora volvían después de haber sido preparados por hombres 4.5 para dar las referencias a la nueva generación sobre cuál era el objetivo a cumplir. A estos últimos las tradiciones los han dado a conocer con el nombre de patriarcas.

¿Te refieres a los que se mencionan en el Antiguo Testamento?

Sí. Luego hablaremos de ellos, si quieres.

Y los humanos de las distintas razas de las que me acabas de hablar, ¿fueron traídos de forma simultánea o progresivamente?

Progresivamente. Los hombres de raza amarilla fueron llevados a la Tierra a lo largo de un periodo de 4.000 años, hace entre 19.000 y 23.000 años; los de raza negra llegaron hace unos 20.000 años; y los rojizos, unos 15.000.

¿Hasta ese momento todos los hombres de la Tierra eran de raza blanca?

Sólo hasta la llegada hace 50.000 años de los lemures, que eran tanto de raza amarilla como “tostados”: eran los antepasados de los actuales polinesios.

Luego los mongoles, por ejemplo, son de raza amarilla, ¿no?

Ciertamente.

¿Y los indios americanos? Porque los mayas y los aztecas parecen consecuencia de una mezcla de razas...

Y así es. Son consecuencia, primero, de la migración de hombres rojizos al Este europeo, más concretamente a Siberia. Luego, junto a los mongoles, que eran una subraza amarilla, atravesarían el Estrecho de Bering y se terminaron estableciendo en el Norte de América. El cruce de ambas razas daría lugar tanto al pueblo maya como al azteca.

¿Y los pueblos de América Central y del Sur?

Allí se desplazaron, muchos años después, los hijos de la mezcla de razas. Y lo hicieron llevados en naves 4.4, aposentándose en Centro y Sudamérica.

Hay algo que me intriga. Si, como es de suponer, ya podíais prever que la Tierra iba a sufrir convulsiones geológicas tan tremendas, ¿qué sentido tiene haber traído poco antes a otras razas? ¿O es que no estaba claro que iban a sufrir sus consecuencias?

Se les llevó a la Tierra porque todos ellos tenían que vivir el final de la generación y esperar una nueva, con el objetivo de aprender a formar sociedades armónicas partiendo de las correspondientes dificultades...

Observo también que los cambios de ciclo –los que se suceden cada 25.000 años- no siempre coinciden con catástrofes. De hecho, el hundimiento de la Atlántida se produjo casi a la mitad del actual ciclo que estamos viviendo.

En efecto, no tienen por qué coincidir, aunque lo cierto es que cada vez que la Tierra entra en el campo de radiación de Alción, al aproximarse en su órbita elíptica, se producen alteraciones electromagnéticas muy fuertes. De hecho, el final del hundimiento de la Atlántida coincidió con el paso de “vuelta” de la Tierra por el anillo energético de Alción, habiendo empezado el hundimiento cuando entró en él a la “ida”.

En suma, los cambios energéticos pueden o no producir cataclismos, poro la Tierra tiene una corteza muy inestable y suele resultar afectada. De hecho, por eso las culturas amerindias tienen registrados en su tradición histórica la existencia de varios ciclos y varias humanidades... Por cierto, que fue en esa época cuando llegó Yahvé a la Tierra.

Hombre, pues me gustaría saber quién fue ese personaje tan controvertido...

Yahvé era un extraterrestre de nivel 4.4 y raza amarilla que llegó a la Tierra hace aproximadamente 24.000 años como jefe de una expedición –integrada conjuntamente por humanos de raza blanca, amarilla y rojiza- para trabajar en los reacomodos telúricos y otros ajustes geológicos que fueron necesarios hacer entonces en el planeta, así como para controlar el desarrollo de la evolución de los terrestres en su peregrinaje inicial por el nivel 4.3, y cuyo comandante en jefe era Sataan –que no Satán-, también conocido por Lucifer. En cuanto a Luzbel, se trataba de un humano 4.5 que estaba en esa época al mando de un pequeño grupo de hombres de su mismo nivel evolutivo y que quedaron en la Tierra en calidad de delegados o representantes de la Confederación.

Pues bien: resulta que a Yahvé no se le ocurrió otra cosa que autoproclamarse “Dios”, aprovechando la circunstancia de su privilegiada posición y la de sus compañeros, en un comportamiento ético que quedó en entredicho desde entonces a pesar de su nivel evolutivo, interfiriendo; aun cuando estaba expresamente prohibido por la Confederación en los procesos mentales de aquellos hombres, en un intento de presentar el intento de hominización como fallido. ¿Y con qué objeto?, preguntarás. Pues con el de que la Confederación de Mundos Habitados de la Galaxia, al ver que los hombres no evolucionaban en la Tierra como estaba previsto, abandonara el proyecto y, de esa forma, poder utilizar a aquellos 4.3 terrestres como “mano de obra”, por así decirlo, para el desarrollo de un mundo a su medida.

Plan que, sin embargo, no pudo ejecutar porque Luzbel y su grupo, en cuanto conocieron las intenciones de Yahvé, Sataan y los suyos, interfirieron la conexión telepática de control que éstos mantenían sobre aquellos terrestres y, tras una confrontación –psíquica y energética- que, aunque deformada, recoge el Antiguo Testamento, fueron expulsados de la Tierra y llevados a sus lugares de origen, Titán y Saturno, donde quedaron confinados.

En fin, el caso es que los terrestres vieron que “Dios” les abandonaba y culparon de ello a Luzbel, que pasó así a ser considerado por eso el “representante del mal”; y como en medio de las batallas no se sabía quién era quien, entre otras cosas por el parecido físico, Luzbel y Sataan terminaron siendo identificados como la misma persona. Al fin y al cabo, las informaciones que recibieron aquellas pobres mentes fueron deformándose con el tiempo hasta terminar creando esa cosmogonía que ha perdurado hasta hoy.

Cuando hablas de la cosmogonía que ha perdurado hasta hoy, ¿te refieres a la escala angélica? Es decir, ¿a los ángeles, arcángeles, querubines, serafines, tronos, potestades y dominaciones de los que habla la Tradición?

Sí, aunque esa escala corresponde en realidad a los seres de la 5ª dimensión. lo que sucede es que los seguidores de Yahvé, siguiendo el patrón de conducta marcado por su jefe al autoproclamarse “Dios”, entendieron que para ser “consecuentes” ellos debían de ser “mensajeros de Dios”, es decir, ángeles.

Antes de proseguir me gustaría saber si el hecho de que existan siete tipos distintos de seres angélicos, por así decirlo, tiene algo que ver con los siete planos de la quinta dimensión.

Sí.

¿Y puedes indicarme a qué plano pertenece cada uno?

Los ángeles, al 5.1; los arcángeles, al 5.2; los querubines, al 5.3; los serafines, al 5.4; los tronos, al 5.5; las potestades, al 5.6; y las dominaciones, al 5.7.

Pues, volviendo a la historia, la verdad es que el comportamiento de aquellos 4.4, que se supone debían ser hombres más evolucionados que los actuales terrestres, dista de ser muy ético, por no decir otra cosa.

Digamos que no supieron estar a la altura de las circunstancias. En todo caso, por eso la Confederación, en cuanto supo la verdad, les expulsó.

Ya... ¿Y puedo saber dónde está actualmente encarnado el espíritu de quien un día fuera Yahvé?

En Titán.

¿Y Luzbel?

Luzbel está hoy encarnado como 4.6 y ya no se llama igual; aunque, digámoslo así, tiene una vinculación especial con vuestro planeta.

La verdad, tengo que decirte que lo que me has contado no encaja en el devenir histórico que yo conozco, porque el Yahvé bíblico no era alguien que se moviera por la Tierra hace 24.000 años, sino muchos milenios después...

Bueno, me temo que la cuestión de Yahvé va a requerir algunas aclaraciones. Como acabo de explicarte, Yahvé llegó a la Tierra hace ahora unos 24.000 años y estuvo en vuestro planeta –hasta su expulsión- aproximadamente un siglo. Lo que sucede es que desde entonces ha habido otros extraterrestres que, a lo largo de los milenios, llegaron a la Tierra. Y como en cada una de esas épocas, los terrestres seguían guardando en su memoria a Yahvé –a quien consideraban realmente “Dios”– creyeron que los extraterrestres que llegaron después eran los ángeles de Yahvé, comandados de nuevo por él mismo.

Es el caso, por ejemplo, de una expedición integrada por hombres 4.3 y 4.4 que llegó a la Tierra desde un planeta situado a 245 años-luz entre los años 12.000 y 16.000 a.C. –no puedo determinar la fecha con exactitud, porque no tengo ahora los datos- y que tuvieron la misma “ocurrencia” que Yahvé, es decir, colonizar la Tierra imponiendo sus criterios. En el Antiguo Testamento se hace referencia a ellos al hablar de la construcción de la Torre de Babel, y que –contra lo que se ha dicho-, se trataba de una torre de lanzamiento de cohetes atómicos e interplanetarios que pretendieron construir en el actual Irak.

En fin, el caso es que en cuanto la Confederación tuvo noticias de su presencia, les obligó también a abandonar la Tierra.

Luego pasó bastante tiempo, y en el planeta se configuraron diversas culturas y civilizaciones, hasta que el hundimiento de la Atlántida y el consiguiente “diluvio universal” propiciaron la expansión, con el tiempo, de diferentes filosofías y la aparición del componente politeísta, convirtiéndose en constante motivo de enfrentamiento entre los pueblos, sobre todo euroasiáticos.

Una situación en la que el hombre se encontraba, en definitiva, pedido en un auténtico maremágnum de ideologías que hacían inviable el proyecto de construir una sociedad armónica.

La verdad, llevo algún tiempo pensando que en todo esto hay algo que se me escapa. Porque en Occidente la “historia” del hombre comienza tradicionalmente con el relato de la creación por Yahvé de Adán y Eva en el Paraíso y por ahora no termino de ver reflejada esa leyenda, que como toda leyenda suele tener siempre bases reales, en la historia que me has contado.

Pues lo primero que tengo que decirte es que Adán y Eva no fueron –obviamente- los “padres” de la humanidad, entre otras cosas, porque no eran “personas”. “Adán” y “Eva” eran los nombres de dos pueblos, de dos grupos numerosos que pertenecían a un proyecto genético que tenía por objeto poblar de nuevo la Tierra en la zona del Tigris y el Éufrates, en el actual Irak. El primero de los cuales –Adán- procedía de Sirio y el segundo –Eva- de Orión. Se trató, en ambos casos, y por así decirlo, de unos seres prototípicos del ser humano que mejor se adaptara al planeta Tierra. De ahí que se unieran al llegar, hace unos 16.000 años, antes de que tuviera lugar el llamado Diluvio Universal.

Me gustaría saber, por cierto, qué era en realidad la fruta del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal de la que –supongo- ambos “pueblos” comieron entonces, desobedeciendo el mandato de Yahvé.

Pues mira, aunque distintos exégetas de la Biblia han ofrecido en estos últimos dos mil años las más variadas explicaciones, coincidiendo la mayoría en que esta narración tiene un sentido simbólico, la fruta en cuestión se trataba de una planta –no alucinógena, por cierto- que activaba la glándula pituitaria de quien la ingería, dotándole de un mayor grado de consciencia Lo que no interesaba en absoluto a Yahvé y a sus seguidores. De ahí que, desde entonces, el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal sea un símbolo que representa la consciencia y la capacidad del hombre de utilizar el libre albedrío.

El Antiguo Testamento dice que la saga de los patriarcas bíblicos comienza cuando Adán y Eva engendraron a Set. Pero si se trataba de pueblos...

Se trata de algo metafórico. En realidad, debería decir “de Adán surgió Set”

Hablemos, pues, de los patriarcas. La Biblia [1] asegura que Set vivió 912 años y que sus descendientes tuvieron una longevidad similar, siendo la más avanzada la de Matusalén, de quien se dice que murió a los 969. ¿Realmente vivieron tanto? ¿O los nombres se refieren al tiempo que duraron, como algunos estudiosos afirman, no determinadas personas, sino sucesivas “dinastías” patriarcales?

Se refiere a los años que vivieron los patriarcas, aunque te sorprenda. Mira, Set era hijo de uno de los “elohim” es decir, de “los dioses”, o, lo que es lo mismo, de uno de los extraterrestres que se hallaba entonces en la Tierra. De ahí su longevidad, muy superior a la de todos sus contemporáneos. Y de ahí también que a todos sus descendientes directos, especialmente a los primogénitos, se les considerara igualmente “hijos de los elohim” y fueran igual de longevos.

Por otra parte, está claro que la hipótesis de que los nombres de los patriaras podían referirse a “dinastías” y no a personas, como algunos exégetas sugieren, no se sostiene porque ni siquiera les cuadran las fechas. Por ejemplo, y según la propia Biblia, cuya cronología en este punto es bastante correcta. Lamec murió cinco años antes de que falleciera Matusalén, su padre. Y ese simple dato hace que la hipótesis se caiga por su propio peso.

Pero eso supondría, dadas sus larguísimas vidas, que Set convivió con la inmensa mayoría de sus descendientes, lo mismo que su hijo, su nieto... Vamos que pudo asistir en persona al nacimiento de sus “recontratataranietos”...

Y así fue.

Ufff. En ese caso, teniendo en cuenta que Noé fue, según el Antiguo Testamento, el último patriarca, sus ascendientes murieron a causa del Diluvio...

Me temo que tendré que aclararte algunas cosas. En primer lugar, debo decirte que el último patriarca fue Lamec, el hijo de Matusalén. Noé, aunque en el Antiguo Testamento se dice que fue engendrado por Lamec, en realidad era el nombre con el que se conocía al pueblo –hablo de la gente, no del lugar físico que ocupaban en Irak- en cuyo seno nacieron y vivieron los patriarcas.

Perdona el inciso, pero el Antiguo Testamento también dice que Noé tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. ¿No existieron entonces?

Claro que sí, pero –como en el caso de Set respecto de Adán- eran tres personajes que nacerían no “de Noé”, sino en el seno del pueblo de Noé En realidad se trataba de los líderes de las tres facciones en que se hallaban divididos –voluntariamente, sin enfrentamiento- los habitantes de ese pueblo. Es decir, Sem y sus seguidores eran personas de tendencia agrícola. Cam y los suyos preferían el pastoreo y Jafet y quienes le seguían se dedicaban básicamente a la caza. Y todos convivían juntos. Verás, el nombre de Noé lo adoptaron sus habitantes en recuerdo del patriarca Henoc, padre de Matusalén.

¿Por alguna razón?

Bueno, Henoc no murió en loa Tierra como los demás patriarcas. Fue sacado del planeta en una nave cuando tenía 365 años. Lógicamente, no con Yahvé -como se dice en el texto bíblico-, sino por uno de los extraterrestres a quienes se confundía con el Yahvé que fue expulsado de la Tierra varios miles de años antes.

¿Pero por qué entonces el nombre de Noé y no el de Henoc?

Ese fue un problema simplemente lingüístico. Verás, en hebreo no se escriben las vocales, sólo las consonantes, y era corriente que los nombres terminaran sonando cacofónicamente distintos al original con el tiempo. Lo mismo ocurrió con Yahvé, que terminó siendo llamado Jehová.

Ya. Pues eso me lleva a otra duda. Si Noé, como persona, no existió, ¿quién construyó la famosa Arca del Diluvio?

Los habitantes del pueblo de Noé con los planos que les facilitaron los extraterrestres que entonces estaban en esa zona de la Tierra, quienes sabían que se avecinaba la catástrofe y les avisaron.

Pues las medidas que del Arca se dan en la Biblia indican que era gigantesca. ¿Son correctas?

Más o menos.

¿Y era de madera realmente? ¿Cómo pudo aguantar?

El arca, efectivamente de madera, material que flota perfectamente, fue construida tan herméticamente como un globo. Y tenía una peculiaridad de la que no se ha hablado: mediante un ingenioso dispositivo se logró que el interior no girara nunca, permaneciera siempre vertical, aunque girara el armazón exterior.

¿Y cómo se metió todo un pueblo en el Arca?

En el momento del diluvio no había en sus cercanías más de trescientas o cuatrocientas personas. Pensad que el pueblo de Noé estaba muy extendido geográficamente.

¿Supone eso que todos los demás murieron?

En absoluto. El llamado diluvio “universal” no cubrió más allá de una décima parte de las tierras que emergían entonces en todo el planeta.

Luego lo de que en el Arca iba una parejita de cada una de las especies animales...

Pura metáfora. Obviamente, se introdujeron animales en ella, pero no más de lo razonable...

¿Y qué pasó con los habitantes del pueblo de Noé que no subieron al Arca?

Algunos, lógicamente, murieron; en especial entre los seguidores de Jafet, dedicados básicamente a la caza, que estaban muy dispersos. En cualquier caso, hubo gente de las tres tendencias que se desperdigó por todo el mundo.

Así, los semitas, principalmente agricultores, serían quienes un día formarían el pueblo judío, instalándose en la zona de Palestina, Judea y Galilea. Los seguidores de Cam, pastores sobre todo, pero entre quienes también había algunos semitas, con el tiempo se mezclaron con hombres de raza negra y se dispersaron por África, desde el ecuador hacia el Sur, donde terminaron perdiendo su identidad de pueblo al formar tribus independientes. En cuanto a los de Jafet, se dirigieron hacia el Norte, hacia Europa meridional, donde fueron absorbidos y terminaron desapareciendo como pueblo con el auge de las culturas romana y griega.

Bien, si te parece retomemos entonces la historia de los “dioses”, porque antes me dijiste que el “Yahvé” que andaba con Henoc no era tal, sino otro extraterrestre al que confundieron con aquel que se marchó miles de años antes... ¿Sucedió lo mismo, pues, en el caso del “Yahvé” de Abraham y Jacob?

El “dios” de Jacob nunca dijo cómo se llamaba, aunque los historiadores le identifiquen con Yahvé. De hecho, habló de sí mismo diciendo sólo “Yo soy el que soy”. Y, desde luego, su labor fue muy distinta a la de Yahvé.

Es más: a lo largo de todo el proceso de alianzas con el pueblo judío fueron cinco o seis los comandantes (de ingrato recuerdo, por cierto) que, a lo largo del tiempo, estuvieron en la Tierra, siendo todos ellos identificados igualmente con Yahvé, y cuyos nombres no figuran en ningún archivo de los que he consultado. Yo, desde luego, no los conocía hasta que hace poco me he encontrado con esa información al repasar unos archivos de Geometría que hablaban del tipo de construcción que se utilizaba en los desiertos de la Tierra hace miles de años. Y precisamente ahí aparecieron los nombres de los responsables de las alianzas con los judíos para poder intervenir en vuestro planeta. Son Okud, Leort, Tack, Javelun, Gort y un sexto que no se sabe si llegó finalmente a intervenir y que se llamaba Zael.

¿Se trataba de representantes de la Confederación?

No, no. Eran unos militares que, al llegar, creyeron haber encontrado a un pueblo fanático que seguiría sus mandamientos si les ayudaban a conquistar territorios y que utilizaron a una serie de hombres -que la Historia conoce como “profetas”- para sus contactos y pactos. Y si bien es cierto que su comportamiento no fue precisamente correcto, no puede dejar de reconocerse que también hicieron algunas cosas buenas, como las leyes higiénicas y alimenticias sugeridas a los judíos.

¿Quieres decir que hay militares profesionales en mundos 4.4?

En algunos, aún sí.

En todo caso, la Biblia habla de Yahvé -aunque luego fueran varios, como dices- como un ser violento y justiciero al que se le atribuyen incluso matanzas de pueblos enteros... ¿Realmente alguno de ellos tuvo ese comportamiento?

No. Son historias adulteradas para que la gente permaneciera unida al tener el sentimiento de ser un pueblo “elegido” y protegido; pero en realidad, las matanzas las cometían ellos. Pasó lo mismo que luego con los “hijos de Alá”, cuando contaban que sus batallas las ganaban “gracias a Alá” o los cristianos “gracias a Cristo”; y, si no, acordaos de Carlomagno...

Bien. Continúa por favor.

El caso es que la Confederación entendió que había llegado el momento de intentar unificar a los pueblos de la Tierra, transmitiendo la idea monoteísta a fin de aglutinar filosofías. Es así como aparecen los avatares en la Tierra -de los que ya te he hablado-, cada uno en un lugar distinto y encarnando en sí mismos esa idea.

En cuanto a los judíos, se les eligió porque en Occidente era el pueblo que había mantenido menos contactos con otros y, en consecuencia, apenas se habían mezclado racialmente. Situación que luego se controló para que se mantuviera igual durante generaciones, ya que tanto la concepción de María como la de Jesús, previstas con siglos de antelación, exigían que los componentes genéticos del pueblo no estuvieran alterados por mezclas. Lo que era necesario para poder dar cabida a un espíritu de alta vibración -en el caso de Jesús, como ya expliqué antes, a Cristo-, proyecto importantísimo que no podía fracasar; y de ahí el control genético que se hizo durante cientos de años.

¿Y se manipuló genéticamente también a aquellos otros pueblos en los que nacieron los otros tres avatares que, a lo largo de la historia, me dijiste que han encarnado en la Tierra?

En todos los casos hubo control, no puede hablarse de “manipulación”. En cualquier caso, en los otros pueblos no hizo falta porque en sí mismos ya eran razas autóctonas.

Prosigue, por favor.

Bien. El caso es que la decisión de que el espíritu crístico encarnara se tomó en vista de que el problema lo habían creado seres ajenos al planeta. Y fue para intentar reconducir esa situación cuando se acordó que un espíritu 4.5 encarnara en la Tierra, alguien que estuviera preparado para hacer gala de tal generosidad que permitiera en él, en momentos determinados, la incorporación de una energía de alta vibración -Cristo, espíritu de nivel 6.6- que pudiera cumplir tan trascendente misión.

Un momento. ¿“Quién” tomó esa decisión?

Los 24 ancianos que dirigen la Confederación, por encargo de seres superiores. Exactamente igual que ocurrió con los avatares anteriores.

Continúa, por favor.

Una vez adoptada aquella trascendental decisión, y a partir de la familia de David, se fue preparando la genética adecuada en el pueblo judío para que un día naciera en su seno María y ésta concibiera a Jesús. Y para ello, ya desde el reinado de David se empezó a incorporar en el pueblo judío -de manera progresiva- la idea de un Mesías salvador.

Simultáneamente, y para preparar el terreno, encarnaron otros avatares “menores”, como lo fueron Moisés, Elías o Daniel. El primero de los cuales, además de adquirir el compromiso de liberar a los hebreos de la esclavitud egipcia, tenía la misión de intentar crear en el pueblo hebreo -con la ayuda de hombres 4.4 y 4.5- el sentimiento de “pueblo elegido”.

Claro que aquellos avatares menores vinieron además a intentar romper las alianzas entre los judíos y aquellos 4.4 que habían sido confundidos con Yahvé. Esa fue la razón de que los tres (según parece) fueran finalmente “arrebatados” por “carros de fuego”: para que dejaran de “incordiar”.

Pues no parece, por lo que cuenta la Biblia, que Moisés se enfrentara a ellos...

Moisés les siguió el juego hasta que, en el monte Sinaí, les dijo hasta ahí habían llegado. Pero le convencieron de que se iban a ir tan pronto cruzaran los judíos el Jordán, momento a partir del cual mantuvieron el contacto a través del Arca de la Alianza.

¿Del “Arca de la Alianza? [2]

Sí. En realidad se trataba de una emisora que funcionaba con energía eléctrica y permitía realizar conexiones con las naves que guiaron a Moisés, el único, por cierto, que sabía la verdad.

Eso me hace recordar que durante aquel peregrinaje hasta la “tierra prometida” hubo una “nube” que guiaba permanentemente al pueblo. ¿Era una nave?

Sí.

¿Y cómo se hizo el paso del Mar Rojo? Porque supongo que no hubo “milagro”...

Muy sencillo: la zona del Mar Rojo que atravesaron los hebreos no cubría en aquel tiempo más de metro y medio. Y, cuando llegaron a la orilla, desde la nave se produjo el viento suficiente como para desecar o apartar las aguas y permitir que pasaran. Luego, cuando penetraron los egipcios, la nave dejó de generar viento y el reflujo del agua hizo que la altura de ésta alcanzara los tres metros durante unos 20 ó 25 minutos, tiempo suficiente para ahogar a los que no sabían nadar, que era la mayoría.

Perdona, pero estoy confuso: ¿cómo aquellos seres 4.4 a los que supongo más evolucionados que nosotros actualmente, eran capaces de matar a otros seres humanos?

En realidad ahí se manejó la decisión de causar el menor daño posible, de decidirse por el mal menor. Ahora bien, los ahogados no pasaron de 40 ó 50, no vayas a pensar que eran centenares. Sin embargo, la masacre que podían haber causado éstos entre los hebreos podría haber superado el millar.

¿Y no había otro método para evitar la masacre, teniendo en cuenta su presunto nivel tecnológico, como paralizarlo o algo similar?.

Veamos, porque efectivamente puede parecer una contradicción. La verdad es que no se pretendía ahogar a nadie. De hecho, la propia fuerza del viento impedía que los egipcios se introdujeran en el pasillo. Lo que ocurrió es que, de los aproximadamente dos mil soldados que iban en la persecución, unas decenas lograron adelantarse en el mar. Por eso les pilló el cierre de las aguas; no porque nadie quisiera ahogarles, sino porque era tal la cercanía entre unos y otros que fue inevitable.

Pues no sé, pero a mí todo eso me parece una evidente “interferencia” en el planeta, ¿no? Y, además, ¿por qué se favoreció a los hebreos? ¿Es que era gente más evolucionada y eso lo justificaba?

No eran los más evolucionados, pero sí quienes mantenían un control sobre las relaciones con los otros pueblos; es decir, crearon una raza sin mezcla y eso era importante por la razón que ya te he comentado. En cuanto al concepto de “interferencia”, debo explicar que éste deja de existir si hay consentimiento previo y explícito entre las partes, como lo fueron los pactos que en su día aceptó todo el pueblo hebreo.

Ya, pero, ¿y el “consentimiento” de los egipcios? ¿O es que con ellos no hubo “interferencia”?

Una clara interferencia. Y precisamente eso, unido a su lamentable actuación poco después en el caso de Sodoma y Gomorra, entre otras “fechorías”, es lo que provocó la expulsión del planeta de aquellos 4.4.

¿Qué pasó en esas ciudades, por cierto? Porque hoy circulan por la Tierra teorías para todos los gustos...

Pues que habían mandado a unos cuantos de avanzadilla a ver si convencían a los habitantes de Sodoma y Gomorra para que abrazaran la fe judaica (en este caso, mosaica), y como no les hicieron mucho caso y les quisieron linchar (la Biblia dice que los quisieron violar) se enfadaron lo suficiente como para destruir las ciudades con dos bombas similares a las de Hiroshima y Nagasaki. Hecho que, al ser conocido, originó la inmediata actuación de la Confederación, expulsándolos fulminantemente, como ya te he dicho.

Bien. Sigamos con la historia, si te parece. Si la “nube” era una nave, ¿quién entregó entonces las famosas Tablas de la Ley a Moisés?

Pues se llamaba Anael y era un 4.5.

Tengo entendido también que, a pesar de lo que se afirma los “mandamientos” que había en ella inscritos no eran 10, sino 12. ¿Es verdad?

Sí, eran doce: aunque la ley mosaica sólo promulgó diez, que son los que aparecieron en las segundas tablas, copias hechas por Moisés y Aaron (su brazo ejecutor) a partir de las primeras, ya que no se atrevieron a dar a conocer los doce mandamientos que les fueron transmitidos.

¿Puedo saber cuáles eran los mandamientos que suprimieron?

Sí: “Pactarás con tus enemigos” y “No buscarás a Dio fuera de ti”. Y comprendo que, a los ojos de un hombre del siglo XX, puedan resultar bastante inocuos, pero os aseguro que no era así para aquel pueblo guerrero y acostumbrado a adorar ídolos.

Y siguiendo con los mitos... ¿Qué puedes decirme de la famosa zarza ardiente...?

Pues que se trataba, simplemente, de una nave de reconocimiento.

Continuará…..


[1] El Antiguo Testamento habla de los patriarcas como hombres muy longevos y con mucha descendencia. Así, podemos leer textualmente:

“Tenía Adán ciento treinta años de edad cuando tuvo un hijo a imagen y semejanza suya a quien llamó Set. Después de que le nación Set, Adán vivió ochocientos años y tuvo más hijos e hijas. Con lo que toda la vida de Adán fue de novecientos treinta años y murió.

»Tenía Set ciento cinco años cuando fue padre de Enós. Set, después de que tuvo a Enós, vivió ochocientos siete años y tuvo más hijos e hijas. O sea, que Set murió a la edad de novencientos doce años.

»Tenía Enós noventa años cuando fue padre de Cainám. Después de que nació Cainám vivió ochocientos años y tuvo más hijos e hijas. Enós, pues, tenía novecientos cinco años cuando murió.

»Tenia Cainam setenta años cuando fue padre de Malael, y después de que nació Malael vivió ochocientos cuarenta años y tuvo más hijos e hijas. Esto quiere decir que Cainam murió a los novecientos diez años.

»Tenía Malael sesenta y cinco años cuando fue padre de Jared y después de que nació Jared vivió ochocientos treinta años y tuvo más hijos e hijas. Malael dejó de existir a los ochocientos noventa y cinco años.

»Tenía Jared ciento sesenta y dos años cuando fue padre de Henoc. Y vivió Jared después del nacimiento de Henoc ochocientos años y tuvo más hijos e hijas. Jared expiró cuando cumplía novecientos sesenta y dos años.

»Tenía Henoc sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén. Henoc anduvo con Dios y vivió después del nacimiento de Matusalén trescientos años y tuvo más hijos e hijas. Con lo que toda la vida de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. Henoc anduvo con Dios y desapareció porque Dios se lo llevó.

»Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec. Vivió Matusalén después de engendrar a Lamec setecientos ochenta y dos años y engendró hijos e hijas. El total de los días de Matusalén fue de novecientos sesenta y nueve años y murió.

»Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo y le puso por nombre Noé, diciendo: ‘Este nos consolará de nuestros afanes y de la fatiga de nuestras manso por causa del suelo que maldijo Yahvé’. Vivió Lamec después de engendrar a Noé quinientos noventa y cinco años y engendró hijos e hijas. El total de los días de Lamec fue de setecientos setenta y siete años y murió.

Era Noé de 500 años cuando engendró a Sem, Cam y Jafet.”

[2] Hace ya años que algunos autores postulan esa posibilidad comentada por mi interlocutor. Es el caso, entre otros, de Erich von Däniken, quien planteó esa hipótesis en su conocida obra Recuerdos del Futuro. En ella, el investigador suizo dice textualmente: “Sin duda alguna, el Arca del Testamento estaba cargada eléctricamente. Hoy, al reconstruir y aplicar las instrucciones transmitidas a Moisés, resulta una tensión eléctrica con varios centenares de voltios. El condensador estuvo formado por las láminas de oro, una positiva y otra negativa. Si uno de los dos querubines sobre el revestimiento hubiese funcionado como magneto, el sistema de altavoces -tal vez un circuito cerrado radiofónico entre Moisés y la nave espacial- habría sido perfecto.

En la Biblia podemos leer los detalles de esa construcción; allí se especifica la estructura del Arca de la Alianza con una minuciosidad preciosista. Sin necesidad de refrescar la memoria, recordamos que el arca estuvo envuelta a menudo en chisporroteos y que Moisés se sirvió con frecuencia de esa ‘emisora’ cuando necesitó consejo y ayuda.”

Recuérdese que Moisés afirmaba oír la voz del Señor, pero que nunca vio su rostro.

Otros autores, como Graham Hancock, plantean por su parte que el Arca de la Alianza contenía una fuente de energía desconocida y que su estructura de madera, con su doble forro de oro y cerrada con una losa de oro macizo, recuerda a los contenedores modernos de material radiactivo. Así lo afirma en su obra Símbolo y Señal (Ed. Planeta), argumentando que la razón de que los sumos sacerdotes del antiguo Israel usaran vestimentas especiales para acercarse al Arca pudiera deberse precisamente a la necesidad de protegerse de esa energía y de ahí que fuera siempre transportado envuelta en dos capas de tela y una de cuero. Y añade que esa sería la razón por la que Nadab y Abihu, los hijos de Aarón, murieran al entrar en el Tabernáculo poco después de haber sido depositada allí el Arca, a causa de la llama que salió de ella y los “devoró” vivos. Siendo para ocultar ese hecho por lo que Moisés no respetó los ritos funerarios preceptivos y mandara llevar inmediatamente ambos cadáveres lejos del campamento.

También comenta que cuando el Arca cayó en manos de los filisteos, éstos sufrieron una plaga que produjo una epidemia de tumores y que cuando éstos, aterrorizados, se lo devolvieron a los israelitas (I Samuel, 5.6), los hombres de Bet Semes se la quedaron mirando fijamente, muriendo -por obra de Yahvé- 50.000 de ellos (I Samuel, 6:19).

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