5 de diciembre de 2009

ENTREVISTA A UN EXTRATERRESTRE – GEENOM

JOSÉ ANTONIO CAMPOY - Parte 2

Capítulo 3

NOTA: Gracias a Christian Maruri puedo compartir

este fabuloso material. Alexiis

http://wayran.blogspot.com

http://escritores-canalizadores.blogspot.com

LA ENTREVISTA

Quisiera saber, en primer lugar, ¿quién eres y de dónde vienes?

Soy un ser humano, físicamente vivo, que habita en un planeta de la estrella Alfa B, en la constelación de Centauro, aproximadamente a 4,39 años-luz de la Tierra. Trabajo en mi planeta como sociólogo; en cuanto a mi situación personal, tengo compañera y dos hijos.

¿Cómo debo llamarte?

Me permiten usar el nombre de mi maestro: Geenom.

¿Puedo saber cuántos años tienes?

Cuarenta y cinco. Bueno, en realidad estoy haciendo una extrapolación; quiero decir que esa es la edad que equivaldría a la de la Tierra en cuanto al aspecto físico, y proporcional de la experiencia vital.

Y, según el cómputo de tu mundo, ¿cuál es tu edad?

Seiscientos sesenta y dos años[1].

¿Seiscientos sesenta y dos? Pues, ¿cuál es vuestra edad media de vida?

Unos mil doscientos años.

(Quedé sorprendido. Consulté de nuevo por si había algún error.)

¿Puedes confirmar el dato? ¿Mil doscientos años?

Sí. Es correcto.

¿Podría saber el nombre de tu planeta?

Sí; le llamamos Apu.

¿Y cuántos habitantes tiene?

Actualmente somos unos cuatrocientos cincuenta millones.

Bien. ¿Cómo podría saber, antes de nada, que esta conversación se está produciendo realmente con un ser de otro mundo y no se trata, por ejemplo, de una respuesta originada en la mente de quienes forman el grupo, aun cuando ellos no sean conscientes de ello?

En realidad, la respuesta es afirmativa en los dos casos. Primero, porque yo transmito el concepto telepáticamente y, segundo, porque, en efecto, es la mente del grupo la que decodifica los mensajes, utilizando su forma lingüística y sus variaciones semánticas. En este caso suele ser una combinación bastante perfecta, aunque en alguna ocasión la decodificación del mensaje por parte de las mentes del grupo no ha sido totalmente correcta. Ahora bien, cuando eso sucede, es decir, si lo que dice “el vaso” tiene algún tipo de perjuicio inherente, se les avisa para que corrijan el texto.

Perdona mi insistencia, pero ¿cómo saber que no eres una creación mental o que no estamos, de alguna manera, conectando, por ejemplo, con un espíritu, con el inconsciente colectivo del que hablara Jung, con el archivo akáshico o, simplemente, con el subconsciente de alguno –o algunos- de los aquí presentes?.

Bueno, eso es lo que sucede, de hecho, en un alto porcentaje de contactos. Sin embargo, debo decirte que este grupo ha recibido a lo largo de todos estos años pruebas evidentes de que, tras ellos, existe en verdad una personalidad física independiente de sus procesos mentales.

Pero es que a cualquiera que utilice la ouija, la psicografía o la inducción telepática directa le tiene que quedar siempre la duda del origen real. ¿Cómo puede saber alguien si, por ejemplo, está contactando de verdad con un extraterrestre y no con un espíritu desencarnado?

Ciertamente eso es difícil saberlo de forma inmediata porque un extraterrestre no se puede desplazar en el instante para dar una prueba; pero en un periodo de tiempo, digamos de unos meses, es fácil comprobarlo porque la diferencia de los mensajes es notoria. Por ejemplo: ¿has observado cómo suelen ser los recibidos en las clásicas comunicaciones espíritas? Pues vienen a ser manifestaciones en las que los mensajes suelen expresarse de una forma parecida a esta: “Hermanos, el amor de Dios os bendiga y enaltezca vuestros corazones para que, juntos, podamos gozar de la sabiduría del Padre, que os puedo transmitir gracias a que la elevación espiritual conseguida por el grupo permite que se pueda lograr una comunicación de amor y luz inefables”.

¿Estás sugiriendo que la distinción básica es que en los contactos espíritas les “inflan” el ego a los contactados?

No, por favor... Hay hombres desencarnados que han alcanzado un alto grado de sabiduría y bondad. Además, es cierto que en la comunicación espírita sólo se interrelacionan espíritus afines que, aunque no tengan el mismo nivel de sabiduría, poseen al menos un similar nivel de bondad. Por tanto, no se trata de analizar el mensaje, sino al mensajero.

De hecho, en esas comunicaciones lo que prima es la corriente de aceptación mutua, también llamada hermandad, sabiendo el papel que cada uno juega. Es también evidente que en la existencia hay hermanos “pequeños” y hermanos “mayores”, así como que la obligación de estos últimos es la de ayudar, pero nunca la de hacerles los deberes. Guiar, asesorar, orientar, pero nunca manipular, dirigir, obligar o andar por ellos.

Luego sí hay algo de cierto en que el nivel de contacto depende en cierta medida del nivel evolutivo de quien pretenda contactar.

Podríamos decir que, en términos relativos, debe existir una correspondencia evolutiva. Es decir, que yo a mi nivel soy igual que vosotros al vuestro.

Te agradecería que me ampliaras la respuesta.

Quiero decir que no podemos contactar con seres humanos que no tengan un nivel de vibración que, a su nivel (valga la redundancia), sea similar al nuestro. Por tanto, un terrorista, por ejemplo, nunca podría contactar con nosotros porque no existiría correspondencia vibratoria. Y no se trata de que vosotros elevéis el grado vibratorio para llegar al nuestro, sencillamente porque están en bandas vibratorias diferentes, pero sí es necesario que seáis personas cuyos planteamientos vitales no incluyan elementos contrarios a la evolución.

Tengo entendido que vosotros lleváis dando al Grupo Aztlán desde hace años abundante información sobre multitud de cuestiones puramente terrestres. ¿Cómo estáis tan enterados de lo que pasa en la Tierra? ¿De dónde obtenéis los datos? ¿De nuestras propias mentes quizá?

Nuestras fuentes de información son múltiples. Además de las emisiones de radiofrecuecia, que captamos sin problemas, contamos con multitud de datos que constantemente están emitiendo las mentes humanas; he de explicar que nosotros tenemos la facultad de seleccionar cualquier emisión mental emitida por vuestras glándulas pineales.

¿Y cómo nos “escuchas”?

Hay algo llamado expansión de consciencia, sutil mecanismo que permite expandir las percepciones físicas en un radio de varios cientos de años-luz. Esa expansión de consciencia se realiza en los casos de seres humanos de un nivel inferior, esto es, tipo 4.3, de una forma, por así decirlo, tecnológica; sin embargo, nosotros lo hacemos con la mente. En el caso de este grupo estoy conectado a ellos de forma constante; es como si existiera un hilo que nos une, vía glándulas pineal y pituitaria.

Has dicho seres humanos tipo 4.3. ¿Puedes explicarte?

Bien; lo haré de una manera somera porque el asunto es importante, pero su explicación sería muy extensa: el Cosmos, Dios, o como queramos llamarle, se manifiesta constantemente a través de ciclos de manifestación finitos y concretos en sí mismos. Pareciera que su propósito fuera la creación constante e infinita en el tiempo de semillas que, a su vez, crecen, dando frutos que producirán nuevas semillas; y así indefinidamente. De forma que cada una de esas manifestaciones –de la semilla al fruto y de éste a la semilla- constituye un ciclo concreto. Ciclo que se ajusta a un programa cósmico que constituye lo que podríamos denominar “la escala cósmica de manifestaciones”. Bien, pues en ese ciclo tienen lugar siete manifestaciones o dimensiones: a saber, la primera dimensión o dimensión mineral, la segunda o dimensión vegetal, la tercera o dimensión animal, la cuarta o dimensión humana, la quinta o dimensión energética, la sexta o dimensión mental, y la séptima o dimensión divina.

Cada uno de estos escalones, planos o dimensiones cumple globalmente una función en el universo. Pero cada una de estas dimensiones está, a su vez compuesta por siete etapas, correspondiendo cada una de ellas a siete pasos intermedios o momentos sucesivos en le proceso de manifestación, que abarcan desde el principio de cada dimensión correspondiente hasta el límite con la siguiente. Así, en el llamado reino mineral, como en los demás, la chispa divina recorre las siete etapas y, a medida que avanza, va perdiendo densidad en lo mineral. Esto es, se manifiesta primero en los cuerpos sólidos, densos y pesados, cuyos átomos contienen menos energía, pasando luego por los líquidos y continuando por los gaseosos y ligeros, En el reino vegetal, la primera etapa comienza con las plantas menos evolucionadas, como por ejemplo ciertos líquenes, y termina en vegetales tan evolucionados que casi se les puede confundir con animales primarios unicelulares. Lo mismo ocurre con el reino animal. En cuanto a la cuarta dimensión o plano humano, cabe señalar algo importante: al iniciar su primera etapa, el hombre dispone de cuatro “cuerpos” fundamentales que mantiene a lo largo de los siete peldaños de su escala evolutivo, aunque durante el recorrido sufre algunas transformaciones. Estos cuatro “cuerpos” son el “Yo interno” o cuerpo espiritual, que es al que nos referimos cuando decimos “yo soy”, al que “envuelven” los otros tres “cuerpos” que hacen del hombre un ser integral: un cuerpo mental, un cuerpo energético o astral, y un cuerpo material o físico, soporte de todos los anteriores.

El hombre, en su evolución o ascenso por la escala evolutiva, va conociendo y dominando tanto la materia que le rodea como la que le sirve de soporte, esto es, su cuerpo físico. Y al dominar la materia, va dependiendo menos de ella y, por el contrario, va haciéndose más dependiente de sus otros cuerpos sutiles. Dicho de otro modo: el hombre evoluciona a medida que pierde densidad; y pierde densidad aumentando la tasa vibratoria de su ser integral, formado por la unión de todos sus cuerpos.

En definitiva, los hombres 4.1 (primera etapa de la cuarta dimensión o dimensión humana), son aquellos que están ocupados en comprender el entorno que les rodea y del cual dependen en gran medida. Su evolución mental es todavía más inconsciente que consciente; en estos momentos no existen ya hombres así en la Tierra. Los hombres 4.2 siguen aprendiendo de su entorno, pero su inteligencia les permite ya fabricar instrumentos y utensilios para dominarlo y protegerse. Tampoco existen ya hombres así en vuestro planeta, aunque podríamos tener una referencia próxima en algunas tribus del Amazonas o en los pigmeos. Los hombres 4.3, como es el caso de los habitantes del planeta Tierra, se diferencian básicamente de los de la anterior etapa en que aparece un elemento nuevo e importante a resaltar: la consciencia, la capacidad de “darse cuenta” de las cosas y tener, además, la facultad de poder aumentar progresivamente ese grado de consciencia. Siendo en ese momento cuando se da cuenta de que es “el rey de las creaciones físicas que ve”, la manifestación más evolucionada de cuanto le rodea físicamente. Y al darse cuenta de su individualidad, comienza a utilizar de forma consciente el llamado “libre albedrío”. La función cósmica de un 4.3 sería, pues, la de poblar y dirigir su planeta regulando y colaborando de una forma consciente y libre al desarrollo evolutivo de los planos o dimensiones anteriores, y evolucionando él mismo a través de la construcción consciente de sociedades armónicas. Cuando el hombre aprenda a vivir en armonía –y ese es el futuro próximo que os espera a quienes superen el próximo salto evolutivo que se acerca, del que en su momento hablaremos- con lo y los que le rodean, pasará a ser 4.4, etapa ésta en la que el hombre debe adquirir plena consciencia de su función: investigar y profundizar en el conocimiento del mundo físico y material para aprender a dominarlo.

En cuanto a los 4.5 –nuestro caso en Apu- diré, brevemente, que nos dedicamos, entre otras cosas, a investigar en el terreno de lo que podríamos llamar la moral, procurando que nuestra sabiduría y enseñanzas sirvan de referencia a los 4.3 para su evolución progresiva. Los conocimiento transmitidos por los seres 4.5, por cierto, suelen ser el origen de las religiones en los distintos mundos 4.3, como el vuestro, así como la semilla de los conocimientos esotéricos que custodian las órdenes herméticas. Lo que no quiere decir, en absoluto, que el que eso haya dado lugar al nacimiento de religiones fuera precisamente el fin perseguido. En cuanto a los 4.6, diré sólo que son los maestros espirituales de los 4.4, de la misma forma que los 4.7 lo son de los 4.5. Por supuesto, los hombres 4.7 han alcanzado ya tal desarrollo de consciencia cósmica y tal dominio de la materia que su ser integral está ya muy próximo al de los ángeles, seres del primer peldaño en la quinta dimensión. Y no me extiendo porque ello excedería a la intención que nos animaba en esta entrevista, aunque para que sirva de referencia conviene añadir que en la quinta dimensión viven seres energéticos, es decir, humanos que un día trascendieron la cuarta dimensión y abandonaron, por innecesario el soporte del cuerpo físico; en la sexta viven los seres espirituales y, en la séptima las llamadas divinidades.

Luego tú perteneces a una humanidad...

La humanidad de mi planeta está situada dos peldaños por encima de vosotros en la escala evolutiva; es decir, somos seres humanos con un grado evolutivo correspondiente a la escala 4.5.

Y dices que tu maestro está dos peldaños por encima de tu nivel evolutivo...

En efecto. Geenom es un ser humano de nivel 4.7.

La verdad es que todo esto no es fácil de digerir de golpe. ¿Cuál es vuestro concepto de Dios?

Imposible contestar a esa pregunta en unas líneas. Pero intentaré darte unas pinceladas que te hagan reflexionar. Mira: todo lo que existe está conectado a través del alma universal o caldo de cultivo donde se encuentra inmerso el universo. Y todo lo que existe forma parte de un cuerpo u organismo al que llamamos Dios. En el caso del hombre, tenemos un cuerpo físico de similar vibración al de Dios: es lo que llamamos universo visible. Tenemos un cuerpo energético al que llamamos ‘astral’ y que en Dios es la Vida. Tenemos una mente, que en Dios se llamaría pensamiento. Y tenemos un espíritu, que en Dios llamamos Amor.

Bien. Sabéis que cada célula tiene la capacidad de generar un cuerpo completo porque el cuerpo físico es como un holograma donde cada célula es la representación de todo ese cuerpo. El cuerpo físico es, además, una representación del cuerpo astral, éste del mental y éste del espiritual. Cada parte del astral tiene o contiene el astral completo, cada parte de la mente a la mente completa y cada parte del espíritu al espíritu completo. Es decir, todo contiene al Todo.

Pero avancemos un poco más en los conceptos filosóficos del holograma cósmico. El hombre es un ser multidimensional; por tanto, su ser está formado por planos energéticos de diferente nivel de vibración superpuestos, pero al mismo tiempo en interacción constante. Y como quiera que el Todo está en cada una de la partes, si tomamos al hombre de forma integral, pero simultáneamente como una de las partes, llegaremos a la conclusión de que toda la información del creador existe en cada cosa creada.

Ahora bien, no toda la información está contenida en el mismo libro, sino que cada nivel contiene sólo la información completa de su dimensión. Por lo que, obviamente, todos los libros juntos forman el Gran Libro del Conocimiento Total.

Visto así, cabe concluir diciendo que cada hombre es Dios porque tiene toda la información necesaria para ser creador. Sólo es necesario ir aprendiéndola. Lo que se consigue por medio de un mecanismo llamado evolución.

Entiendo. Pero volvamos a mis dudas anteriores sobre las comunicaciones entre vosotros y el Grupo Aztlán. Lo que haces entonces en esa charla no es “oírnos”, sino “leernos” el pensamiento...

Más o menos.

¿Podrías explicarlo con mayor amplitud?

Por supuesto. El cerebro humano dispone de dos centros que funcionan a modo de antenas, receptora y emisora, y que están situados en su zona central, la más protegida. Son la glándula pituitaria o hipófisis y la glándula pineal o epífisis. Pues bien: estas dos glándulas son los canales de emisión y recepción de los diferentes mensajes que se producen entre dos mentes. Verás, todo mensaje se emite por medio de la glándula pituitaria y es recibido a través de la glándula pineal, relacionada con los procesos mentales que elabora nuestro subconsciente o parte profunda de nuestra mente. Debéis saber, en cualquier caso, que los humanos de vuestro planeta sólo utilizáis un diez por ciento de vuestro capacidad cerebral, mientras que en el mío llegamos al sesenta por ciento.

¿Es la misma base que la de la mediumnidad?

Exactamente la misma, pero con la diferencia de que en una comunicación espírita los desencarnados no pueden leer la mente más allá de los pensamientos que se generan en el neocórtex. Sencillamente, porque carecen de cerebro.

Si he entendido bien, el vaso del tablero se mueve entonces cuando, recibido y decodificado el mensaje por la mente de quienes hacen uso de él, el cerebro envía inconscientemente impulsos a los músculos dando lugar a impulsos nerviosos y contracciones musculares que llegan hasta el brazo, haciendo que éste se mueva hacia las letras y forme las frases. Pero hay dos personas con sus dedos encima... ¿Cómo conseguir la sincronicidad necesaria para eso, sobre todo a la enorme velocidad con que se mueve? ¿Interviene tal vez alguna otra energía?

Evidentemente, el movimiento del vaso es coherente porque hay una energía mental que lo acompaña. Esa energía mental está localizada en el hemisferio derecho y corresponde al cuerpo mental subconsciente.

Ya. Pues no sé, pero me temo que a las personas no versadas les va a costar entender todo esto...

Bien; lo explicaré entonces. Debéis saber que el cerebro humano está capacitado para emitir y recibir mensajes en forma de pensamientos. Pero hay que tener en cuenta que el lenguaje telepático es conceptual y que, por eso mismo, cada consciente expresará el contenido de acuerdo a sus peculiaridades, es decir, que lo decodificará o “traducirá” según su nivel cultural y de comprensión; por tanto, el fondo no varía, sólo la forma de expresarlo.

Podríamos decir, en consecuencia, que el cerebro es como una emisora de radio que puede emitir y recibir en tres frecuencias diferentes: la del consciente –onda media-, la del inconsciente –onda corta- y la del subconsciente-frecuencia modulada-. Dicho esto, debo explicar que todos los seres humanos emitimos ondas cerebrales de forma constante y que las mismas tienen una longitud y una frecuencia determinadas, por lo que no se interfieren; es decir, es como si tuvieran su propio canal, al igual que sucede con las ondas de radio. ¿Y de qué depende que uno tenga una u otra longitud de onda?, preguntarás; pues de la conformación o interconexión de los cuerpos mentales de cada persona. ¿Y cómo se “desplazan”?, continuarás preguntando. Pues a través del éter, de forma similar a como un pez se desplaza por el agua o el gas a través del aire.

¿Pero cuál es exactamente el proceso?

El proceso de transmisión telepática es el siguiente: todo pensamiento emitido parte del consciente de una persona, lo que activa su capa del astral (reguladora de los procesos mentales) de forma que el pensamiento se desplaza a través de la substancia universal o éter que impregna todo el Cosmos.

Una vez emitidos, los pensamientos se mantienen concretos en el éter durante unos segundos y después desaparecen, como las ondas que se producen en la superficie de un lago al arrojar una piedra. Y así, el pensamiento emitido puede ser captado por otra persona durante un pequeño intervalo de tiempo, dependiendo de la intensidad del pensamiento o de la potencia del receptor; y, por supuesto, podrá ser captado incluso a grandes distancias ya que el éter lo invade todo.

Desde un punto de vista, digamos “físico”, el pensamiento del emisor penetra por las fontanelas, situadas en el centro de la bóveda craneana del receptor, excitando su glándula pineal, puente de comunicación entre el consciente y el subconsciente.

Así pues, cuando yo transmito un pensamiento en una comunicación telepática, como la que estamos celebrando ahora, mi cerebro envía la onda –junto con una carga energética- que activa vuestras glándulas pineal y pituitaria. Porque, como te expliqué antes, son las glándulas pineal y pituitaria las encargadas de emitir y recibir los mensajes en una comunicación telepática.

En cuanto a la carga energética que la acompaña, tiene por misión movilizar el sistema nervioso de forma que vuestro subconsciente reciba la orden de mover el brazo coherentemente, bien para escribir (psicografía), bien para mover le vaso (vasografía) sin que, por ello, pueda haber interferencia consciente.

Perdona la interrupción, pero ¿y si el receptor del mensaje, por la razón que sea, quiere provocar mentalmente una interferencia para que el mensaje responda a lo que espera?

En el caso de que se produzca una interferencia consciente, sea del receptor o de una mente ajena, se interrumpe de inmediato el mensaje que yo envío. Por supuesto, eso sólo es posible después de un proceso continuado en el tiempo, en el que se trabaja para “pulir” la longitud de onda; pero, una vez conseguido, ya no puede haber interferencias; sencillamente, porque yo las detectaría de inmediato.

¿Tiene cada ser humano una onda mental propia y única, como en el caso de las huellas dactilares?

La respuesta es afirmativa. Cada ser humano posee una onda mental propia que le es característica.

Y la comunicación que mantienes con el Grupo Aztlán, ¿cómo se explica? Porque si cada uno tiene una onda distinta... Me gustaría saber también si, además del tuyo, alguno –o algunos- de sus miembros tienen una capacidad mental por encima de lo corriente y es eso lo que hace posible el contacto.

Para que exista comunicación telepática hace falta siempre un emisor y un receptor; y si el emisor es poco potente, se necesitará un receptor potente; y viceversa. En el caso de este contacto yo soy tanto el emisor potente como el receptor potente. Ahora bien, para poder establecer la comunicación tiene que haber armonía en ambas partes; y como yo comunico con un grupo y no con una persona, sus miembros deben estar armonizados para poder recibir. Para lo cual es necesario que, como entre todos forman una secuencia de diferentes ondas, yo deba sintonizar con la cresta más alta de la resultante armónica, es decir, con la media grupal.

En cualquier caso, me sorprende que pueda ser posible una comunicación casi instantánea como la que estamos manteniendo, pues si tú estás realmente en otro planeta, a más de 4 años-luz de la Tierra, ¿cómo es posible este diálogo? Porque, hasta donde nosotros sabemos, la velocidad de la luz es la máxima alcanzable. Y, sin embargo, atendiendo a tus explicaciones, la velocidad del pensamiento sería muy superior a la de la luz... Eso suponiendo que el pensamiento se pueda transmitir de cerebro a cerebro, es decir, aceptando que existe la telepatía, lo que los científicos ortodoxos –aun cuando yo no la ponga en duda- no han admitido hasta el momento.

Ciertamente, la velocidad de la luz no es la máxima alcanzable. Hay energías más sutiles que los fotones y que les preceden en su desplazamiento, llegando más lejos en el mismo tiempo. En cuanto a la existencia de la telepatía, es cierto que, en el estadio de desarrollo de vuestra mente, ésta suele manifestarse de forma inconsciente -¿quién no ha tenido experiencias de ese tipo?- y os resulta difícil practicarla de forma consciente y a voluntad. Peor su realidad, créeme, está fuera de toda duda.

Supongo que, entre las energías más sutiles a las que te refieres y que van a mayor velocidad que la luz, estará la energía mental. Pero ¿de qué “materia” están constituidas las ondas del pensamiento?

No se trata de materia, sino de energía electromagnética sublimada.

¿Y a qué velocidad “viaja” el pensamiento por el espacio?

La verdad es que se ha intentado medir, pero no se ha conseguido.

Pues esto me lleva a otra interrogante. ¿Hay “atajos” en el espacio? Y no me refiero sólo a la energía mental, sino a la posibilidad de que tales “atajos” sean utilizados por naves espaciales. ¿O es esa una hipótesis que pertenece a la ciencia-ficción...?

Por supuesto que los hay; y “retrasos” también, a poco que uno se meta en un bucle energético.

Me gustaría saber qué hay de cierto en la teoría que postula la existencia de mundos paralelos.

Efectivamente, existen. Son mundos que se hallan en la misma frecuencia vibratoria y que, eventualmente, están situados espacialmente a la misma distancia de un punto de conexión interdimensional. ¿Y qué es un punto de conexión interdimensional? El Cosmos, además de estrellas y planetas, nebulosas y galaxias, quásars y agujeros negros, también, y sobre todo, es energía, a través de la cual –y gracias a la cual- los mundo y todo lo visible mantiene un equilibrio. Es la llamada alma universal. Pues bien, en determinados puntos la energía tiene “agujeros” y a través de ellos es posible conectar un mundo con otro. De hecho, los planetas evolucionados utilizan esas puertas energéticas para desplazar sus naves de forma rapidísima; por ejemplo, de nuestro planeta –Apu- a la Tierra se tardan doce o trece segundos. Ahora bien, debéis saber que esos puntos de conexión interdimensional no existen en todos los planetas.

¿Y hay alguno en la Tierra?

Sí. Y es más: una de las razones por la que los de Apu estamos en contacto con vosotros es porque en vuestro planeta existen puntos de conexión interdimensionales que aprovechamos para desplazarnos a otros lugares del espacio que también cuentan con ellos.

¿Y podrías decirme dónde se encuentran esas puertas interdimensionales? ¿Hay alguna en España?

Existen muchas en varios países. En España, la más importante está en las islas Canarias. Las demás se encuentran en la hoz del río Duratón (Segovia); en los ojos del río Guadiana (Ciudad Real), en Valdezcaray (Logroño), en los Picos de Europa (León), en la montaña de Montserrat (Barcelona), en Sierra de Ronda (Málaga), en Covadonga (Asturias) y en Javier (Navarra). Y, sintiéndolo mucho, no puedo ser más explícito.

Comprendo. Antes te pregunté cómo podía saber que el contacto del grupo se producía realmente con extratetrrestres y no, por ejemplo, con el llamado archivo o registro akáshico. Pero, ¿cómo concebís vosotros ese registro?

El archivo akáshico es un inmenso archivo energético cuya ubicación no conoce ningún ser humano, incluidos nosotros, aunque suponemos que está en la 7ª dimensión.

No obstante, sabemos que hay “terminales” de ese archivo en cada sistema solar, ya que normalmente los espíritus se centran en uno para su evolución. La “terminal” correspondiente al vuestro está, energéticamente, en Marte. En ellos están registradas las últimas vidas de los seres de cada planeta del sistema solar.

¿Podemos nosotros acceder a él? Y si así fuera ¿cómo?

Por supuesto que podéis. La conexión se hace a nivel mental mediante el subconsciente por tanto, ello es posible bien durante el sueño, bien en estado de meditación, de relajación o de sofronización. Ahora bien, normalmente la información en esas terminales está restringida a una o dos vidas, mientras que en el archivo akáshico general están registradas todas y cada una de las encarnaciones.

También hay otro archivo intermedio que está localizado, energéticamente, en el centro de la galaxia, pero es muy difícil acceder a él.

De hecho, el acceso a los archivos akáshicos está limitado por la propia etapa de evolución. Y, por supuesto, no es posible acceder a través de ellos a información considerada confidencial; es decir, no podrías consultar, por ejemplo sobre cuestiones particulares de otras personas.

¿Sólo están registrados en ellos las vidas de los seres humanos y no otros acontecimientos?

No. En los terminales de cada sistema solar hay otro tipo de información, por cuanto en ellos se encuentra registrada la historia completa de los planetas que lo forman. Pero sólo tienen acceso a esos datos espíritus evolucionados a partir del nivel 4.4 y, en algunas ocasiones, 4.3, normalmente de manera incontrolada o espontánea. Aunque a veces un 4.3 puede acceder de forma consciente si algún 4.4 ó 4.5 le “acompaña” en ese momento.

La verdad es que no termino de concebir la esencia de esos archivos akáshicos. Me asaltan muchas dudas. Porque, ¿cómo están constituidos? ¿Qué tipo de energía lo conforman?

Mira, los archivos akáshicos son una banda vibratoria de amplitud desconocida, conformada por energía mental y supramental (conciencia). Esta energía recibe todas las emisiones que producen los seres conscientes y da a cada uno un canal por donde acceder a información sobre su trayectoria y también aquella que, eventualmente, pueda necesitar para su evolución. Esta última la recibe en forma de intuición, sueño o percepción extrasensorial. A veces, nos encontramos con personas que tienen el canal más abierto y recogen información que se está procesando en ese momento, percibiéndola como premoniciones.

¿Quieres decir que cada persona tiene un “canal” propio de conexión con el archivo akáshico?

Claro; ya te dije que cada cerebro emite en una frecuencia única y exclusiva, de la misma manera que en cada ser humano su huella dactilar es distinta.

¿Y se puede consultar en ellos sólo sobre cuestiones que nos sirvan para nuestra evolución personal o sobre cualquier tema?

Sobre cualquiera, siempre que esa información no perjudique a alguien; ahora bien, debes saber que la respuesta que se recibe es siempre la adecuada al nivel de comprensión del consultante.

¿No podrías darnos algún sistema o técnica para mantener un intercambio permanente de información, para sostener una especie de diálogo con el archivo akáshico?

Me temo que en vuestro actual estadio evolutivo no es posible hacerlo de forma consciente.

Bien. Y dime, dando por supuesta vuestra existencia, e igualmente por bueno que el viaje entre planetas es posible porque el teórico impedimento de la distancia desaparece si no es cierto que la velocidad de la luz es la máxima alcanzable, ¿habéis estado los seres de Apu alguna vez en la Tierra?

Verás: “Apu”, nombre de mi planeta, significa monte en quéchua. Y ésta es una lengua que, hace aproximadamente unos quince mil años, le fue transmitida a los indígenas del altiplano sudamericano –Perú y Bolivia- por gente venida de un lugar llamado Atlántida. (Por cierto, el vasco es una variación del quéchua.) Pues bien, nosotros adoptamos el nombre de Apu hace millones de años y lo hicimos así porque nuestro planeta es muy montañoso. Por eso, al llegar a la Atlántida, hace unos quinientos mil años, llamamos Apu a la gran montaña –de más de diez mil metros de altitud- que estaba situada al noroeste del continente. En esa época estuvimos (no yo, evidentemente) ayudando a la generación de hombres que habitaba entonces vuestro planeta y controlando la reproducción de especies animales y vegetales traídas de otros lugares para su adaptación a la Tierra, como el trigo, el maíz, la avena, el mijo, el centeno, etc., al igual que ciertas aves y mamíferos repartidos por el cono sur de América.

¿Estás insinuando que los terrestres, de alguna forma, somos los “descendientes” de los seres de Apu que vinieron a la Tierra hace cientos de miles de años?

De Apu, no; pero sí es cierto que en la Tierra se realizaron en dos ocasiones modificaciones genéticas que tenían como objetivo ayudar a la población del planeta a dar sendos saltos cualitativos en su evolución, primero en seres 3.7 y, posteriormente, en hombres 4.2, y que tenían como base el patrón de una razón situada en Orión.

¿Se habla hoy el quéchua en Apu?

En Apu nos comunicamos telepáticamente. El quéchua es un idioma que se habló en Apu antes de que nuestro planeta pasara a ser soporte de una humanidad 4.5 y que se enseñó a los habitantes de la Atlántida porque entonces pareció útil para que aquellos hombres, que hablaban lenguas distintas, se pudieran comunicar entre sí; y ello porque iban a encontrarse con gente de otras latitudes y era bueno que tuvieran un lenguaje común. En suma, en aquellos momentos el quéchua era una especie de esperanto actual. En cualquier caso, cayó en desuso cuando se fueron imponiendo otros lenguajes como el jeroglífico y el copto, así como la telepatía.

Hablemos de vosotros. ¿Puedo saber, por ejemplo, cómo eres tú físicamente?

Pues mido dos metros y cuatro centímetros, mi cabello es rubio, casi blanco, y me llega hasta la mitad de la espalda; los ojos son azules y mis facciones más bien angulosas. Puede decirse, si atendemos a los cánones de belleza terrestres, que resultamos armónicos.

¿”Resultamos”? ¿Insinúas que todos los seres de Apu son físicamente similares a ti? Quiero decir que si son todos rubios, altos y de ojos azules..., vaya.

Pues, sí. La verdad es que somos bastante parecidos, aunque las mujeres conservan formas menos angulosas.

Pues me parece bastante arquetípico, ¿no? Quiero decir que tu descripción viene a coincidir mucho con el estándar clásico de belleza que por aquí se supone que correspondería a seres espiritualmente más evolucionados... Para entendernos: ¿en todos los planetas de nivel superior al nuestro sus habitante son “altos, rubios y de ojos azules”?

Por supuesto que no. Eso depende de cada planeta. En el nuestro, la única raza que lo habita es blanca y, en consecuencia, evoluciona hacia una purificación del blanco. En otros planetas, sin embargo, los habitantes pueden ser negros y su evolución les lleva a la purificación del negro, que no consiste en ser más negro sino en eliminar las imperfecciones físicas, lo mismo que ocurre con el blanco, el amarillo, el rojo o el verde, por no citar al azul.

¿De verdad hay humanos con la pigmentación de todos esos colores?

El universo es muy grande...

Ya. Me llama la atención también que llevéis el pelo tan largo. Aquí se ha especulado mucho con la hipótesis de que el cabello actúa, a nivel mental, como una especie de antena amplificadora. ¿Es esa la razón de que os lo dejéis crecer?

No. En nuestro planeta la longitud del pelo está en función del nivel de responsabilidad asumida, con un límite en la cintura.

Luego la longitud del pelo viene a ser algo así como un símbolo de distinción...

No de distinción, sino de identificación.

Entiendo. Y dime, ¿son físicamente similares a nosotros todos los extratetrrestres de este universo o hay gran variedad de morfologías?

Hay morfologías diferentes, adaptadas a las condiciones de cada planeta. No obstante, en términos generales se tienen cabeza, tronco y extremidades. Lo que generalmente apenas varía, en cuanto a la estructura y funcionamiento, es el cerebro. Por ejemplo, nosotros tenemos sólo un pulmón, carecemos de bazo y el hígado, comparativamente, es más pequeño que el vuestro.

¿Y existen seres inteligentes del cuarto nivel –es decir, de 4.1 a 4.7- con aspecto no humano? ¿Por ejemplo, vegetal?

Los hay, pero son escasos porque la línea antropomórfica se ha decantado durante un largo proceso de autoselección como la más versátil y adaptable. Conviene aclarar, en todo caso, que el espíritu individualizado es una cosa y la inteligencia, que es sobre lo que me has preguntado, otra. Si hablamos de inteligencia, es evidente que hay multitud de especies inteligentes, más o menos, pero inteligentes. Ahora bien, si hablamos de especie con espíritu individualizado y conciencia de sí misma, no hay más que humanos en el cuarto nivel. Al menos, en este universo.

Dime: tecnológicamente, ¿cuántos años de adelanto nos lleváis?

En años terrestres, yo diría que podríais alcanzar nuestro nivel en unos 35 ó 40 mil años.

El hecho de que tus antepasados visitaran la Tierra hace tantísimo tiempo explicaría la referencia a naves voladoras y a seres celestiales de tantas civilizaciones antiguas. Pero pareciera, o al menos esa es mi impresión, que ha sido en los últimos cincuenta años cuando el número de avistamientos de objetos volantes no identificados, popularmente conocidos como OVNIs, se haya multiplicado de forma extraordinaria. La pregunta, pues, es obvia: ¿visitan actualmente naves extraterrestres la Tierra?

Por supuesto.

¿Y es posible saber cuestiones puntuales como, por ejemplo, de qué están hechas las naves?

Las que se ven habitualmente en tu planeta son metálicas.

Pero, ¿de qué metales están hechas?

Los más utilizados son el cromo, el vanadio, el titanio, el cadmio y el litio; este último en combinación con el carbono.

¿Y qué combustible utilizan?

Uno de los combustibles más usados es el deuterio (isótopo de hidrógeno).

Con frecuencia se reciben informes de gente que asegura haber visto extraños seres, aparentemente extraterrestres, que tras bajar de sus naves se posan en lugares poco poblados, en especial en zonas acuosas. ¿Cuál es la razón?

Por lo general son naves de seres 4.4 que recogen muestras de fauna y flora para su conservación en vivo. Aunque también suelen realizar otro tipo de misión, como extraer el hidrógeno y el oxígeno que necesitan para la combustión y generación de electromagnetismo.

Son también muchas las personas que afirman haber visto aparecer y desaparecer OVNIs ante sus propios ojos, súbitamente. ¿Cómo se explica este fenómeno? ¿Pasan tal vez de ésta a otra dimensión? ¿O acaso las naves tienen el poder de materializarse y desmaterializarse?

Evidentemente, no todas las naves tienen esa capacidad; de hecho, sólo lo consiguen aquellas cuyas civilizaciones dominan totalmente la materia y no son muchas. Concretamente, pueden hacerlo sólo las provenientes de Sirio, Orión y Alfa de Centauro. El tema se circunscribe al nivel de vibración atómico. Se puede expandir el espacio interatómico sin perder la fuerza de cohesión con la consiguiente carga electromagnética, de tal manera que, de forma instantánea, la nave puede alcanzar un tamaño de varios centenares de kilómetros cuadrados, existiendo entre cada átomo distancias desde 1 a 100 metros, quedando así invisible a los ojos humanos. En la distancia, esa nave aparece como semitransparente, traslúcida o plasmática. Posteriormente es posible, reduciendo el nivel vibratorio, concentrarse en un punto cualquiera de su estructura; es decir, tomando ese punto como referencia.

¿Y eso se consigue con simple tecnología? ¿Y qué expansión puede llegar a conseguirse? Por cierto, ¿no afecta eso a la tripulación?

En todas las civilizaciones se consigue al principio con tecnología, utilizando generadores de energía electromagnética. Luego, a medida que se trasciende de la tecnología (por evolución, obviamente), es la mente la que domina el proceso. En cuanto a la tripulación, pasa por el mismo proceso expansivo sin sufrir daño. Y en cuanto al límite de expansión interatómica, se puede llegar a alcanzar los 10.000 kilómetros entre átomo y átomo. Claro que, en este último caso, estoy hablando de civilizaciones superavanzadas del nivel 4.6.

¿Y qué tipo de energía se utiliza para lograr esa expansión mediante tecnología?

La vóntica.

¿La energía “vóntica”?

Sí. Es un tipo de energía que aún no se ha descubierto en la Tierra, que generan los seres vivos y que está situada en el umbral entre el astral y el mental, siendo la que absorben los “egans”[2] como resultado de un interfaz. Se trata de una combinación de materia orgánica (aminoácidos), materia astral y materia mental (relativa al inconsciente), elementos que se combinan mediante el electromagnetismo.

Pues bien, esa materia adquiere diferentes grados de sutiliza en función de la relación nave-ocupantes-trayectoria y velocidad de desplazamiento, de tal manera que no tiene siempre la misma densidad, siendo más densa cuando se está en movimiento y menos si la nave se encuentra estática. Utilizando diferentes tipos de tecnología, la energía vóntica puede incluso envolver la nave y hacerla desaparecer a la vista, tan sólo reduciendo el nivel de densidad al 0,00001 % de la masa –a nivel atómico- visible por el ojo humano.

Todo esto me hace recordar los testimonios de personas que, sobre todo en los últimos años, afirman haber sido abducidas –raptadas- por extraterrestres. Hasta el punto de que son centenares –si no miles- las personas que en todo el mundo, especialmente en estado de hipnosis o sofrosis profunda, aseguran haber sido abducidas y vivido experiencias de lo más variopinto, relaciones sexuales incluidas, con presuntos alienígenas. ¿Qué hay de cierto?

A principios de los años 40 –de vuestro siglo XX, por supuesto- se produjo la entrada en la Tierra de una expedición de seres procedentes de un sistema solar que orbita alrededor de la estrella Rigel y que tenía graves problemas de degeneración genética por variaciones importantes en su hábitat. Llegaron hasta la Tierra, autorizados, para explorar el código genético de plantas, animales y personas, aunque en el caso de las personas deberían analizarlas sólo por medio de espectrografía y otros sistemas de decodificación genética, partiendo de residuos que contuvieran células o restos orgánicos. La época era oportuna porque los conflictos bélicos existentes les permitió pasar más desapercibidos. El problema fue que no controlaron adecuadamente los experimentos y causaron algún que otro desaguisado. Y, en el caso de las personas, no se limitaron a lo previsto, sino que raptaron a algunas para analizarlas en profundidad. Obviamente, en cuanto esa inaceptable intromisión se detectó, se les expulsó del planeta.

Pero los testimonios de personas que afirman haber sido abducidas han continuado a lo largo de los años y son muchos, incluso actualmente, los que aseguran haber vivido esa experiencia.

Los informes recogidos por los militares y policías de aquellos primeros casos, reales, sirvieron posteriormente, sobre todo en los años 60 y 70, para que tanto las multinacionales farmacológicas, como la CIA y el Ejército realizaran todo tipo de experimentos con personas, recreando los ambientes descritos por los testigos. Incluso se sometió a algunos a hipnosis y se les introdujo en laboratorios con aspecto de nave espacial, induciéndoseles visiones “ad hoc”. De esa manera no sólo ocultaban lo que realmente hacían, sino que además desprestigiaban ante la opinión pública a los extraterrestres, a los testigos y a las víctimas. En realidad, secuestros auténticos por extraterrestres ha habido muy pocos. Un 1 ó 2 por ciento de los casos publicados.

¿Podrías decirme algún caso auténtico de abducción?

Pues el de Ann Sullivan, en Kansas, el año 1948; el de Robert Fuller, de Oklahoma, en 1949; y también el del matrimonio formado por Barney y Betty Hill en 1961. Los casos citados están en poder del FBI [3].

¿Y qué puedes decirme del llamado “caso Roswell”? [4]. ¿Son auténticas las filmaciones que se han difundido por medio mundo en las que se ven las presuntas autopsias realizadas en 1947 a unos extraterrestres?

Son un fraude. Basta analizar la película para darse cuenta de que los supuestos extraterrestres no son tales.

Pero, ¿se estrelló o no un platillo volante en Roswell cuyos restos fueron escondidos por el Gobierno norteamericano?

Sí, se estrelló una nave extraterrestre; pero no iba tripulada.

Continuará…..


[1] Cuando Geenom, a finales de 1992, me respondió a esta pregunta, dijo que tenía 634 años. Sin embargo, cuatro años después, cuando estaba dando los retoques finales al libro, volví a preguntarle con el fin de actualizar el dato con exactitud, contestándome que tenía 662. Como quiera que sólo habían transcurrido cuatro años terrestres, manifesté mi sorpresa y pedí que me explicara la razón del desfase. Primero, con sentido del humor, nos instó a calcularlo nosotros mismos con los datos que en su día facilitó al Grupo Aztlán; luego, ante nuestro despiste, respondería:

“Bueno, no os compliquéis la vida. Vivo o espero vivir alrededor de 1.200 años de los vuestros... y de los míos. ¿Básicamente un año nuestro corresponde a un año vuestro? En términos generales, sí, pero tened en cuenta que no todos nuestros años duran lo mismo. ¿Por qué? Pues porque Alfa Centauro es un sistema binario y nuestro planeta, en su órbita alrededor de ‘Alfa B’, sufre alteraciones dependiendo de la posición de la otra estrella”.

Debo decir que la explicación no me resolvió las dudas. Y que sólo el hecho de recordar la distorsión espaciotemporal que se produce en el cosmos, según la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, me pareció la posible clave para aclarar ese aparente conflicto. Lo cierto es que esto es lo que sucedió y así lo cuento.

[2] Con el fin de que el lector comprenda el término, transcribo –excepcionalmente- parte de la explicación dada en una de las clases de “Medicina bioenergética” recibidas por el Grupo Aztlán y a las que tuve la oportunidad de asistir: “El cuerpo físico tiene una serie de glándulas que se ven afectadas –positiva o negativamente- por el cuerpo etérico, que utiliza como interfaz a los chakras y, subsiguientemente, a los meridianos y a los nadis. Los chakras son receptores, acumuladores y distribuidores de energía etérica, la cual organiza y repara las estructuras celulares en el físico. Sin embargo, si los chakras no funcionan correctamente las influencia sobre el físico se ven mermadas, con lo cual éste queda indefenso ante las agresiones del medio. ¿Por qué pueden funcionar mal los chakras? Por procesos mentales incorrectos. Y aquí nos encontramos con el interfaz del cuerpo mental, que en este caso diremos psíquico. Por cada uno de los chakras, nos encontramos un’egan’. Un ‘egan’ es un nodo de energía mental imbricado en diferentes partes del cerebro y que interactúa con los chakras y, subsiguientemente, con las glándulas.”

[3] El caso del matrimonio integrado por Betty y Barney Hill, residentes en la localidad de Portsmouth (EE.UU.), tuvo lugar la noche del 19 al 20 de Septiembre de 1961 cuando volvían a su casa por carretera de regreso de unas vacaciones en Canadá. Según se supo después, durante su viaje vieron descender cerca de la carretera una extraña nave y el matrimonio, movido por la curiosidad, se acercó a ella, siendo finalmente llevados a su interior por los ocupantes –extraterrestres según sus relatos- y sometidos a un completo chequeo médico. Sin embargo, el relato del hecho –que no trascendió al público hasta 1966- sólo se conoció porque el prestigioso psiquiatra norteamericano Benjamin Simon, al tratar a Betty la sometió a hipnosis y conoció así la sorprendente causa de sus problemas; con el fin de corroborar la historia y descartar que se tratase de una fabulación mental, sometió también a hipnosis a su marido, quien no sólo explicó lo mismo que su mujer, sino que complementaría todo lo acaecido. Parece que los alienígenas les habían dado una orden mental para olvidar lo sucedido. El relato fue publicado en distintos artículos en la revista Look (que en España reprodujo La Actualidad Española), así como en un libro de John G. Fuller –El viaje interrumpido (Plaza & Janés)- que dio la vuelta al mundo y en un largometraje para televisión titulado The UFO Incident.

En cuanto a las abducciones de Ann Sullivan y Robert Fuller a las que Geenom hace referencia debo decir que no he podido encontrar ninguno de ambos casos en la bibliografía consultada.

[4] El 8 de Julio de 1947 un comunicado oficial de la Base Aérea de Roswell (Nuevo México) informaba de que oficiales de inteligencia del destacamento militar habían recuperado los restos de un “platillo volante” que se había estrellado en la zona. La noticia corrió como la pólvora. Pero horas después, el Cuartel General de Fort Worth, en Dallas (Texas), ordenó desmentir ese boletín afirmando que los servicios de inteligencia habían confundido un globo sonda con el presunto “platillo volante”. Desde entonces hasta hoy, la Fuerza Aérea sigue manteniendo la versión de que allí se estrelló un globo, al tiempo que oficiales retirados que trabajaron en Roswell en aquella época aseguran que se recuperaron los restos de un objeto discoidal. Sea como fuere, lo que es indiscutible es que fue a partir de aquel mes de Julio de 1947 cuando la Fuerza Aérea creó sus primeras comisiones oficiales para investigar los casos OVNI, decretó sus trabajos como alto secreto e, incluso, solicitó ayuda al FBI. Una ayuda que, según demuestran papeles oficiales desclasificados, el FBI accedió a prestar a cambio de que se le permitiera acceder... a los platillos volantes siniestrados (la expresión está escrita así, en plural, en los documentos originales).

Recientemente, a mediados de 1995, un productor británico llamado Ray Santilli anunció a bombo y platillo que había comprado a un antiguo cámara norteamericano llamado Jack Barnett las películas originales que se rodaron en la base, conteniendo las imágenes de la autopsia a los cadáveres de los tres extraterrestres que se habían encontrado en su interior. Sin embargo, tanto las películas –emitidas por varias cadenas de televisión-, como la práctica totalidad de la historia que contó Santilli, fue rápidamente denunciada como un montaje fraudulento, eso sí, muy bien hecho.

La polémica, en todo caso, sigue abierta.

4 comentarios:

PurpleRave dijo...

Buenos Dias, a pesar de que me ha llamado mucho la antención, creo que al grupo que expandia sus mensajes los tildaron de SECTA.. ¿que opinion tienes al respecto?

saludos

Alexiis dijo...

Hola PurpleRave te digo sinceramente que durante los años que he seguido las enseñanzas de este grupo lo único con lo que me he encontrado es con gente que quiere ver más allá de lo que sería el velo.
He estudiado y tengo los 3 libros anteriores de ellos y también estaba abonada a la revista mensual y te digo con toda honestidad que gracias a las enseñanzas de ellos he llegado a ser quién soy.
Los humanos fácilmente se ponen a criticar cuando algo está más allá de su horizonte de comprensión, cuando se forma un grupo de avanzada, tratan de desbaratarlo tal como ahora está pasando con el grupo Ekara, del cual hago las traducciones.
Sinceramente si esto es SECTA entonces bienvenido ojalá hubiera más que significan un avance para el conocimiento.
Si te interesa tengo los 3 libros que son joyitas.
Con amor, Alexiis

Anónimo dijo...

Por favor gente... el libro sobre la entrevista posee notada imagen de conciencia humana... Basta analizarf las secciones en que se preguntaban sobre cosas logicas... a mi parecer, se han filmado millones de videos sobre ets todos falsos en su mayoria.. algunos de los cuales estaban abocados en niveles que menciona el libro.. 4.4 4.5 etc... a mi entender, toda esa trama no resolvió el hecho de que si evolucionamos como menciona, no tendríamos la esperanza de estar en un reino prometido por Jesús mismo... El libro en si menciona cosas que el hombre conoce o practica, como los mediums, los de espiritismo, y varias ramas existentes en la tierra... No digo con esto que pueda existir una realidad inimaginable... pero todo lo de la entrevista del libro me suena a conciencia humana... Aunque trataron de comunicarse, se encontraron con la información de nuestras vidas y varias otras de historia de información terrenal en nuestro planeta.. basta con comparar las frases del libro con informaciones en la propia red... LO QUE MAS ODIO DEL HOMBRE ES QUE SIEMPRE TRATA DE CONFUDIR A SU PROJIMO... A DEJARLE CON LA MARCADA Y OBLIGADA TENDENCIA HACIA ALGO QUE NO SABE CON SEGURIDAD QUE ES REAL PERO QUE CONSIDERA REAL...

Carlos Angel Alvarez M. dijo...

Nuestros gobernantes son quienes manejan la información y nos dicen que debemos pensar y que es cierto y que falso. Dejemos a un lado su inducción y hagamos lo que creamos conveniente. Ya somos conscientes y podemos imaginar y discernir.